Michael Hazim: “El problema no son las encuestas, es la campaña política”

El comentarista Michael Hazim afirmó que la reciente resolución de la Junta Central Electoral no prohíbe las encuestas en sentido general, sino específicamente las de carácter político-electoral, un asunto que calificó como menor frente a los verdaderos desafíos del sistema partidario. A su juicio, el debate público se ha desatado de forma equivocada hacia los estudios de opinión, ocultando los vacíos regulatorios que persisten en los procesos electorales de la República Dominicana. “Aquí estamos llevando todo esto siempre a problemitas que no son el problema real que tiene la campaña política en nuestro país”, sentenció, argumentando que las limitaciones impuestas a los plazos y la propaganda no detienen el proselitismo debido a que las leyes vigentes contienen múltiples fisuras que los candidatos saben aprovechar a su favor.

Hazim explicó que el trasfondo real de la problemática involucra aspectos neurálgicos como el uso de los recursos del Estado, los plazos reales de la campaña y el origen del financiamiento de las organizaciones políticas, elementos que la Junta Central Electoral debiera fiscalizar con mayor rigurosidad. Sobre la efectividad de las restricciones de propaganda, puntualizó que las agrupaciones políticas recurren a estrategias alternativas para evadir las prohibiciones legales. “El partido no puede poner una valla ni un anuncio, lo pone un movimiento de apoyo”, precisó el comunicador para ilustrar cómo se mantiene la promoción activa de candidaturas fuera de los periodos oficiales sin recibir sanciones por ello.

Asimismo, restó importancia al impacto que tienen los sondeos publicados en las fases tempranas de los procesos electorales, señalando que en dichos periodos las herramientas de medición se manejan con fines eminentemente propagandísticos. En ese sentido, puntualizó que “en este momento, dos años antes, las encuestas son para utilizarse políticamente” y para “crear percepción”, mientras que los estudios de opinión verdaderamente rigurosos que ordenan los sectores empresariales se mantienen bajo estricta confidencialidad para evaluar de forma interna la evolución de los aspirantes. Concluyó que las debilidades en la legislación permiten que cualquier figura con recursos o con un cargo público mantenga su proyección activa, por lo que insistió en que “el problema no está en las encuestas ni en la publicación de las encuestas”.