Soberanía

En el plano internacional, el país sigue actuando bajo la sombra de intereses ajenos. Pedir “libre tránsito marítimo en el Ormuz” no es una iniciativa soberana, sino un gesto para complacer a Washington tras el desaire diplomático por acudir a la cumbre de España. Somos un país pequeño, históricamente influenciado por Estados Unidos, pero con una huella colonial española. El conflicto en Oriente Medio es una lucha ajena donde las potencias mueven fichas. Resulta injusto cargarle todo el peso de esta crisis global a una gestión local que, aunque bien intencionada, se encuentra atrapada entre una herencia política desgastada y un mundo en llamas, al que no controla.