Precios del pollo en finca disminuyen pero se mantienen altos para el consumidor final
Durante su intervención, se informó que el precio del pollo experimentó una baja considerable en las granjas, situándose entre los 40 y 46 pesos la libra según el tipo de productor. No obstante, esta reducción no se ha reflejado en los puntos de venta finales, donde el producto continúa comercializándose entre 84 y 95 pesos. Sobre esta disparidad, se cuestionó: “¿por qué si bajó tanto sigue el mismo precio en los distribuidores o las intermediaciones?”, señalando que mientras el costo de producción ronda los 39 y 41 pesos, el margen se queda en la cadena de distribución.
Se explicó que la baja en granja obedece a una disminución en el consumo y a la planificación de una producción que no contempló el actual decrecimiento económico. “El pollo sale de allá barato y aquí la gente se acostumbra a unos márgenes; si yo vendo pollo y me gano 20 pesos en la libra, yo no quiero bajar de ahí”, se indicó al analizar el comportamiento de los detallistas. Asimismo, se destacó que el pollo es un producto altamente perecedero que después de los 40 días “consume más de lo que genera de carne”, lo que obliga a los productores a sacrificar precios para movilizar el inventario.
Ante esta situación, se sugirió que el gobierno utilice infraestructuras como las de Inespre para aplicar un control de precios real y sostenido en productos básicos. También se enfatizó la necesidad de que los sectores llamados a diálogo por el presidente asuman un sacrificio compartido. “El país está por encima de todo; si una medida tiene que perjudicar a alguien, tiene que perjudicar a quien sea si está por encima de la tranquilidad nacional”, se concluyó, reiterando que la estabilidad alimentaria es el principal derecho humano y debe protegerse frente a las distorsiones del mercado.

