Michael Hazim advierte que exceso de controles estatales no debe retrasar la ejecución presupuestaria
Michael Hazim manifestó su respaldo a las recientes medidas de fiscalización implementadas por el gobierno dominicano a través de la Contraloría General de la República, destacando que el actual nivel de supervisión es riguroso. “Esto está ahora mismo con la mayor el mayor control que yo he visto en el Estado en los últimos 15 años por lo menos”, puntualizó el comentarista. Explicó que este esquema funciona como un mecanismo de cierre de gestión que busca resolver de manera simultánea las auditorías en torno a la corrupción, el cumplimiento de la ley de administración pública, las compras y contrataciones, y el presupuesto.
A pesar de valorar de forma positiva la intención de blindar los fondos públicos, externó su preocupación por el impacto operativo que estas restricciones pueden generar en la dinámica económica nacional. Al respecto, precisó que espera “que la cantidad de controles y de supervisión no limite no aumente la burocracia los tiempos y haga que el año siga avanzando y los procesos se retrasan”. Para el analista, el nudo burocrático representa un riesgo directo para el flujo financiero del país, ya que la ralentización de los trámites administrativos interrumpe la circulación del dinero en el comercio local.
En ese mismo orden, subrayó el peligro latente de paralizar las inversiones públicas por un exceso de celo fiscal. De acuerdo con sus declaraciones, cuando los procesos estatales se detienen, “el dinero se retrasa en salir a la calle y eso provoca que se caiga el crecimiento y altera la lo que se llama la inversión de capital”. Por tal razón, insistió en que los mecanismos de control aplicados por las autoridades deben diseñarse de forma equilibrada, garantizando la transparencia indispensable en el manejo de los recursos, pero sin llegar a “entorpecer la velocidad con que el Estado o el gobierno ejerce ejecuta sus presupuestos”.

