¡Oh, Carolina!
Las declaraciones de Carolina Mejía sobre que las manifestaciones pacíficas fortalecen la democracia coinciden con recientes pronunciamientos de la embajadora Leah Campos sobre el derecho ciudadano a expresarse. La coincidencia de ambos mensajes adquiere relevancia en un contexto donde las libertades públicas generan debate. Más allá de respaldar un principio democrático, estas posiciones envían una señal política que llega al Gobierno. En una democracia sólida, la protesta pacífica no debe verse como una amenaza, sino como un derecho que fortalece las instituciones. Lo que destaca es la coincidencia de criterio entre dos mujeres con peso público.

