El caso Jet Set: desde el relato del atentado al homicidio involuntario
A un año de la tragedia que cobró la vida de 236 personas, el proceso judicial por el colapso del establecimiento Jet Set sigue generando cuestionamientos sobre la celeridad y la calificación jurídica de los hechos. Yunior Espinosa destacó que, aunque inicialmente se habló de un atentado, la acusación ha terminado tipificándose como homicidio involuntario, lo cual es percibido por las víctimas y parte de la sociedad como un manejo “light” del caso. “Hay la percepción… de que este caso se ha estado manejando de manera light no solo por el tiempo que ha transcurrido sin que haya habido una oportuna actuación del poder judicial”, señaló el analista, criticando además que la fianza de 50 millones de pesos impuesta a los dueños pudo resolverse con el pago de una prima relativamente baja.
La controversia se centra en si los propietarios tenían conocimiento previo del deterioro estructural del inmueble antes del fatídico evento. Según Espinosa, diversos testimonios sugieren que las fallas, como la acumulación de agua y la sobrecarga de equipos en el techo, no fueron situaciones imprevistas del día de la tragedia, sino condiciones preexistentes que fueron ignoradas. “No se trata de que el día de la actividad se cayó un plafón, es que eso tenía tiempo ocurriendo… ellos sabían la situación de anormalidad que estaba viviendo ese inmueble”, afirmó, reforzando la tesis de que la tragedia pudo haberse evitado con una acción oportuna por parte de la administración.
Finalmente, se planteó la posibilidad de que la calificación del delito sea variada durante el juicio, basándose en la premisa del “dolo eventual”, ya que los responsables habrían asumido el riesgo a pesar de conocer el peligro. Espinosa comparó la falta de consecuencias contundentes con otros procesos emblemáticos de impunidad en el país, como el caso Odebrecht, y llamó a las autoridades a profundizar en la cadena de omisiones. “Ellos querían que se cayeran, no querían que muriera la persona, claro que no, pero estaban conscientes del riesgo que asumían… y decidieron asumirlo hasta que lamentablemente algo que ellos no controlaban se desplomó”, concluyó.

