Pensiones que condenan
El mayor fracaso del Estado dominicano es su sistema de pensiones. Jubilación aquí significa perder derechos, no ganarlos. A quienes pasan al retiro se les quita la atención médica, como si la vejez fuera un privilegio y no una etapa que exige mayor protección. Las pensiones, además, reproducen desigualdades absurdas, un mismo cargo puede recibir 30,000 pesos si se ejerció hace décadas o más de 200,000 sí se ocupó recientemente. No hay indexación, no hay justicia, no hay dignidad. Profesionales con 20 años de servicio sobreviven con montos que no cubren ni lo básico. Revisar el sistema es una deuda moral impostergable.

