Después de millones de muertes, ¿quién responderá por la verdad del COVID-19?

La comunicadora Greysis de la Cruz abordó el impacto global de la pandemia de COVID-19 y la reciente comparecencia del exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos, Anthony Fauci, ante el Congreso norteamericano. Durante su análisis, enfatizó la urgencia de que los responsables de la gestión sanitaria rindan cuentas claras a la sociedad internacional sobre las decisiones adoptadas y el origen del virus. Al respecto, declaró que “después de millones de muertos es necesario que nos den una respuesta sobre qué fue lo que ocurrió porque esa pandemia es uno de los acontecimientos más importantes del siglo XXI”, subrayando que el fenómeno trascendió el ámbito de la salud para convertirse en una crisis de alcance político, geopolítico y económico mundial.

De la Cruz sostuvo que la gestión del virus expuso dinámicas de poder donde la disponibilidad de insumos médicos funcionó como una herramienta de control entre potencias y países en desarrollo. “La salud se convirtió en una forma de poder porque durante ese periodo vimos cómo los países que tenían mayor capacidad científica, mayor capacidad económica y mayor capacidad industrial fueron los que tuvieron la posibilidad de producir más rápido esa vacuna”, manifestó. Asimismo, cuestionó las condicionantes de las farmacéuticas y los contratos de adquisición firmados por los gobiernos, señalando que “llegó un momento en plena pandemia como que se percibía que las corporaciones eran las que mandaban, no mandaban los gobiernos”.

Finalmente, la analista argumentó que el silencio de las exautoridades científicas afecta el derecho a la información de la ciudadanía global y encubre posibles conflictos de interés. Sobre la responsabilidad de los tomadores de decisiones, aseveró que “es injusto que la población mundial no tenga respuesta, sobre todo porque en medio de una emergencia mundial las personas que estaban tomando decisiones terminaron haciendo millonario a mucha gente a expensas de la muerte de muchas personas”. Concluyó señalando que el escenario dejó en evidencia la fragilidad de la región latinoamericana en cuanto a su autonomía científica y sanitaria frente a las grandes potencias.