Algunas puntualizaciones metodológicas sobre el índice de precios al consumidor

Con el objetivo de contribuir a una mayor comprensión del índice de precios al consumidor
(IPC), cuya función principal es dar seguimiento a la inflación y a la evolución del costo de vida,
el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) pone a disposición de los agentes
económicos y el público en general algunas puntualizaciones sobre la compilación de este
indicador, destacándose su capacidad para reflejar las variaciones de precios de una canasta
de bienes y servicios representativa del consumo de los hogares dominicanos.
La estimación del IPC de la República Dominicana se realiza siguiendo los lineamentos
metodológicos descritos en el Manual del Índice de Precios al Consumidor, elaborado de forma
conjunta por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Internacional del Trabajo
(OIT), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Banco
Mundial, la Comisión Económica de las Naciones Unidas y la Oficina de Estadística de la
Comunidad Europea (Eurostat).
Asimismo, este indicador ha sido reconocido como caso de éxito por la Comisión Económica
para América Latina y El Caribe (CEPAL), organismo que brinda asistencia técnica de manera
permanente una vez al año en el marco del programa de mejora continua del IPC. Como
resultado, el país dispone de un índice de precios de sólida fundamentación metodológica,
cuya construcción cumple con los más altos estándares de implementación y ejecución de las
recomendaciones de carácter técnico, en cumplimiento riguroso de las mejores prácticas
internacionales.
Lo anterior ha posicionado a la República Dominicana a la vanguardia en América Latina en
este tema, constituyéndose en un referente regional para la realización de actividades de
cooperación horizontal con diversos países, tales como Panamá, Ecuador, Costa Rica, Cuba,
Paraguay, Guatemala y Honduras. De igual forma, el país ha participado en eventos técnicos
en el ámbito de la región, con el propósito de compartir experiencias y mejores prácticas, en
espacios organizados por entidades como la CEPAL, el Consejo Monetario Centroamericano
(CMCA) y la Comisión Centroamericana de Estadística (CENTROESTAD).
El IPC dominicano refleja el comportamiento promedio ponderado a nivel nacional de los
precios de 364 artículos que integran la canasta representativa del consumo de los hogares
dominicanos. Estos artículos fueron elegidos a partir de los resultados de la última Encuesta
Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH) correspondiente al año 2018, conforme
los lineamientos y directrices internacionales para realizar dicho proceso de selección, que
incorpora criterios y umbrales para los artículos de mayor proporción relativa en el gasto y
frecuencia de consumo de los hogares. Mediante la ENGIH, el Banco Central, cumpliendo con
las mejores prácticas, procura mantener actualizados los patrones de consumo de los hogares.
En su última versión se entrevistaron 8,892 hogares representativos de las cuatro grandes
regiones del país (Ozama, Norte o Cibao, Sur y Este) y de los diferentes estratos
socioeconómicos.

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Para medir la evolución de los precios de los artículos que forman la canasta promedio de
consumo, el Banco Central realiza la Encuesta Nacional de Precios al Consumidor (ENPC) en
11,168 establecimientos comerciales seleccionados aleatoriamente en todo el territorio
nacional, distribuidos en los distritos municipales que concentran el 86.4 % de la población
urbana, alcanzando una muestra mensual de aproximadamente 200,000 cotizaciones de
precios, que componen las observaciones representativas para todos los artículos contenidos
en el índice.
Estos bienes y servicios se agregan en 12 grupos según la clasificación del consumo individual
por finalidades (CCIF) de las Naciones Unidas, los cuales se listan a continuación según su
ponderación en la canasta familiar promedio: Alimentos y Bebidas No Alcohólicas (23.84 %),
Transporte (16.65 %), Vivienda (12.98 %), Bienes y Servicios Diversos (10.31 %), Restaurantes
y Hoteles (8.62 %), Muebles y Artículos para el Hogar (5.17 %), Comunicaciones (5.06 %),
Salud (4.74 %), Prendas de Vestir y Calzado (4.19 %), Educación (3.06 %), Recreación y
Cultura (3.03 %) y Bebidas Alcohólicas y Tabaco (2.36 %).
En este sentido, al analizar el comportamiento del IPC, es importante considerar que su
dinámica responde a la incidencia de diversos factores, entre los que se destacan la volatilidad
y estacionalidad en la producción de algunos bienes, el lugar donde se producen o los
establecimientos donde se comercializan, las condiciones de oferta y demanda, así como el
comportamiento de los precios de materias primas y otros determinantes en los mercados
internacionales. En efecto, una adecuada interpretación del índice requiere reconocer que su
propósito es captar las tendencias generales de los precios a nivel agregado y no reflejar
variaciones específicas asociadas a canastas de consumo particulares, lo que resulta
fundamental para evitar interpretaciones erróneas sobre el indicador.
Sobre este último punto, es preciso señalar que recientemente un destacado economista
dominicano realizó cuestionamientos a las cifras oficiales de inflación, insinuando que la
inflación oficial de 2025 publicada por el Banco Central se encontraría deliberadamente
subestimada y debería ser mayor según su criterio personal y subjetivo. Estas declaraciones no
se corresponden con la rigurosidad técnica y metodológica con la que se levantan las
informaciones de precios, además de que no contribuyen positivamente al análisis de este
importante indicador macroeconómico mediante el cual se le da seguimiento al promedio
ponderado de los precios de una canasta representativa del consumo de bienes y servicios de
los hogares en el tiempo.
Las sugerencias constructivas y planteamientos de los economistas, especialmente de los más
calificados del país, deben ponderarse y tomarse en consideración, siempre que se realicen
para ayudar a sortear los desafíos de la economía dominicana tanto de la coyuntura como de
mediano y largo plazo, pero los cuestionamientos expresados sobre la integridad de las
operaciones estadísticas resultan a todas luces injustificados, a la vez que carecen del debido
sustento. La variación del IPC oficial no tiene que estar alineada con la percepción del aumento
del costo de la vida de un hogar específico. De hecho, dependiendo de los hábitos de consumo
y poder adquisitivo, los hogares experimentan inflaciones distintas y esta heterogeneidad de
ninguna manera invalida la utilidad y consistencia del indicador oficial de inflación.

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En ese tenor, resulta importante destacar que el índice de precios al consumidor ha reflejado
históricamente de forma fidedigna, fehaciente y metodológicamente robusta la incidencia de
choques tanto internos como externos sobre la economía dominicana, evidenciando la
transmisión de dinámicas nacionales e internacionales en los precios.