Alberto Fiallo: “Con el nuevo Código Penal República Dominicana está mejor”
El abogado y político Alberto Fiallo afirmó que el país experimenta un progreso institucional decisivo ante la entrada en vigencia del nuevo Código Penal, ante la necesidad que tenía la nación de reemplazar un cuerpo legal napoleónico traducido en 1884 que resultaba ineficaz para castigar crímenes contemporáneos como el vandalismo urbano, ataques a la propiedad privada, extorsión o agresiones. “Por primera vez contamos con un conjunto de delitos específicos que permiten perseguir diferentes modalidades de corrupción, además de nuevas tipificaciones como las estafas piramidales, diversas formas de discriminación y nuevas modalidades de violencia intrafamiliar”, expresó.
Fiallo enfatizó que la mayor falencia histórica del sistema penal dominicano era la ausencia de la palabra y la figura tipificada de la corrupción, lo que obligaba al Ministerio Público a recurrir a figuras accesorias como asociación de malhechores, soborno o estafa contra el Estado. El abogado explicó que acciones como la distracción fraudulenta de bienes, la venta no autorizada de activos o el uso de la pensión alimenticia como mecanismo de chantaje contra la pareja quedan estrictamente tipificadas como delitos penales.
Al ser entrevistado en el programa Síntesis con Michael Hazim, Fiallo argumentó que la adopción de la concurrencia de infracciones atiende a un reclamo social de justicia, pues bajo el régimen anterior, quienes cometían múltiples delitos conexos en un mismo hecho solo enfrentaban la pena del delito mayor. Señala que la nueva legislación va más allá de la agresión física e incorpora modalidades que antes quedaban impunes o relegadas al ámbito estrictamente civil, tales como la violencia económica, verbal y patrimonial dentro del núcleo familiar o durante procesos de divorcio.
Al referirse a las recientes medidas fiscales para enfrentar efectos de la crisis por la guerra en Irán, sostuvo que el proyecto presentado por el Gobierno constituyó “un parche” y no un verdadero pacto fiscal como el previsto en la Estrategia Nacional de Desarrollo. A su juicio, la reforma debió concentrarse en combatir la evasión tributaria, incentivar la formalización de los trabajadores independientes y mejorar la eficiencia del gasto público. Fiallo propuso la implementación de un régimen de monotributo acompañado del régimen contributivo subsidiado de la Seguridad Social, como mecanismo para incorporar gradualmente a más de 2.6 millones de trabajadores informales al sistema formal sin imponerles una carga tributaria excesiva.
En el ámbito político, el abogado manifestó que las candidaturas independientes aún conservan posibilidades jurídicas de participar en las elecciones de 2028, debido a las acciones de inconstitucionalidad depositadas ante el Tribunal Constitucional. Informó además que un grupo de ciudadanos impulsa la creación del Movimiento Independiente Organizado (MIO), con el propósito de construir una estructura política que permita canalizar las aspiraciones de candidatos independientes.
Fiallo advirtió que el creciente distanciamiento entre la ciudadanía y los partidos tradicionales está favoreciendo el surgimiento de figuras políticas ajenas al sistema partidario convencional.

