Benigno Encarnación atribuye precios de alimentos a la cadena de intermediación y descarta desabastecimiento

El subdirector del Instituto de Estabilización de Precios (INESPRE), Benigno Encarnación, afirmó que el costo de los alimentos al llegar a los consumidores en la República Dominicana no responde estrictamente a la ley de oferta y demanda, sino a una compleja estructura de intermediarios. “El precio de los alimentos al llegar a mano de los consumidores no se debe a la oferta y demanda necesariamente sino se debe a una cadena de intermediación”, explicó Encarnación, señalando que los productos pueden encarecerse hasta cuatro veces desde que salen de la mano del productor. Asimismo, destacó que el país goza de una situación privilegiada en cuanto a disponibilidad, asegurando que “aquí hay producción, sobreproducción por encima de todos los rubros”, lo cual ha sido fundamental para enfrentar la crisis global.

Durante su intervención, Encarnación defendió la gestión del gobierno frente al aumento de los costos internacionales de materias primas y combustibles, resaltando los esfuerzos para equilibrar los precios mediante acuerdos con comerciantes. “Al subir el costo del transporte tiene que necesariamente aumentar los precios de los alimentos en los mercados”, indicó, aunque precisó que por los pactos con pequeños y medianos comerciantes se ha logrado mantener cierta estabilidad. Según el funcionario, el desequilibrio actual es aprovechado políticamente por sectores que buscan “sacarle capital político a una situación que todo el mundo sabemos en las condiciones que está ahora mismo el mundo y el país”.

Para solucionar de manera definitiva la volatilidad de los precios en el mercado minorista, el dirigente propuso la creación de un sistema de comercialización más integrado y moderno. “Nosotros no somos partidarios de que ya en el siglo XXI estemos vendiendo yo creo en un sistema de comercialización integrado donde esté integrado el productor sea parte de la comercialización”, manifestó. Encarnación sugirió que la clave reside en establecer mercados terminales regionales donde se clasifiquen y empaquen los productos para que lleguen directamente al detallista con precios contratados, permitiendo que el consumidor final conozca el valor real de lo que compra a través de mecanismos de transparencia y orientación nutricional.