La sombra
La democracia no puede financiarse en la sombra. El financiamiento político sigue siendo una de las zonas más oscuras de la vida pública dominicana. Cuando una candidatura depende del “si tú me ayudas, voy a ser el presidente”, se trata de un patrocinio con expectativa de retorno. Ese es el verdadero problema. No basta con repartir fondos públicos a decenas de partidos que muchas veces ni siquiera tienen presencia real en los territorios. Tampoco basta con que la JCE reciba el reporte de gastos. La democracia necesita reglas claras para saber quién aporta, cuánto aporta, por qué aporta y qué espera recibir después. Sin transparencia en el dinero, no hay transparencia en el poder.

