Sector porcino dominicano enfrenta dilema entre erradicación y control de la fiebre porcina africana
El debate sobre el futuro de la industria porcina en la República Dominicana vuelve a intensificarse ante la persistencia de la fiebre porcina africana, una enfermedad que ha reducido drásticamente la producción nacional y obligado a incrementar las importaciones de carne de cerdo.
Especialistas del sector agropecuario advierten que el país enfrenta una decisión estratégica: optar por la erradicación total del virus, mantener un esquema de control sanitario o impulsar proyectos productivos aislados con altos estándares de bioseguridad.
Datos recientes indican que, tras la reaparición del virus entre 2020 y 2021, el número de madres reproductoras pasó de unas 105,000 a apenas entre 25,000 y 27,000 en producción, con otras 20,000 en proceso de reemplazo. Esta caída ha provocado un aumento significativo en las importaciones, que en 2025 alcanzaron los 330 millones de dólares, principalmente desde Estados Unidos, así como desde Brasil y Canadá.
El especialista internacional Carlos Trincado ha defendido la erradicación como una vía para eliminar no solo la fiebre porcina africana, sino también otras enfermedades que afectan al sector. Según su planteamiento, tras una eliminación total del hato afectado, sería posible reintroducir animales en un período de cuatro a cinco meses bajo estrictos controles sanitarios.
Sin embargo, otros actores del sector cuestionan la viabilidad de esta estrategia, señalando que ningún país con presencia activa del virus —incluyendo China, Rusia y varias naciones de Europa del Este— ha logrado una erradicación completa. Argumentan además que el país podría enfrentar desabastecimiento temporal de carne y un impacto económico significativo.
Como alternativa, se plantea el desarrollo de proyectos regionales controlados, como uno propuesto en el sur del país con una capacidad inicial de 10,000 madres reproductoras. Este modelo, inspirado en experiencias de manejo sanitario en Estados Unidos y Brasil, busca reducir las importaciones gradualmente mediante producción local bajo estricta bioseguridad.
El sector también resalta que la crisis ha generado pérdidas acumuladas superiores a los 600 millones de dólares en los últimos cinco años, afectando no solo la producción de carne, sino también industrias relacionadas como la farmacéutica, la de alimentos balanceados y el comercio agrícola.
Ante este panorama, productores, veterinarios y autoridades coinciden en la necesidad de un diálogo nacional que involucre al Estado, el sector privado y el Colegio Médico Veterinario de la República Dominicana, con el objetivo de definir una estrategia integral que equilibre costos, seguridad sanitaria y sostenibilidad productiva.
La decisión, advierten, no solo determinará el futuro del sector porcino, sino también el impacto en la seguridad alimentaria y la balanza comercial del país.

