Alto riesgo

La prolongación del conflicto en Medio Oriente abre un escenario geopolítico de alto riesgo. Europa, amenazada por la expansión del conflicto y dependiente del suministro energético, permanece atrapada en su indecisión estratégica. Mientras tanto, países sin reservas petroleras como la RD observan con inquietud cómo cada tensión dispara los precios del crudo y compromete su estabilidad. La región mira también a Cuba, sumida en una crisis que ya no ofrece respuestas ni modelos de resistencia. Si la guerra se extiende, el impacto será global con inflación, disrupción comercial y presiones sociales que obligarán a los países vulnerables a replantear su seguridad energética y su política exterior.