Julio Hazim asegura que Estados Unidos “no improvisa” y que el cierre de la oficina de la DEA tiene objetivos estratégicos

Julio Hazim afirmó que el reciente anuncio del cierre de la oficina de la Administración de Control de Drogas (DEA) en Santo Domingo no es un hecho fortuito, sino una acción calculada por parte del gobierno estadounidense. Hazim vinculó este movimiento con las tensiones políticas internas de Estados Unidos, sugiriendo que la administración de Donald Trump busca enviar un mensaje contundente a sus opositores y aliados. Según sus declaraciones, “Estados Unidos no improvisa y este señor no es loco; está estrujándole algo a alguien en un estilo diferente”, indicando que la publicación de irregularidades internas, como la supuesta venta de visas por parte de un funcionario, tiene un trasfondo que va más allá de una simple investigación administrativa.

En su análisis, Julio Hazim cuestionó la forma en que se dio a conocer la noticia, señalando que tradicionalmente este tipo de anomalías se resolvían de manera discreta. Para él, el anuncio público realizado por la embajadora Lía Campos busca “estrujarle todo eso que han hecho contra Trump” a quienes lo atacaron anteriormente. Hazim subrayó que la presencia de figuras clave y la ocupación parcial de aeropuertos por parte del Comando Sur refuerzan la idea de que existe una agenda clara: “Ese anuncio público de formular el arresto de un supervisor tiene un objetivo… eso no es una improvisación, eso lo trajeron; esa mujer ha ido por partes haciendo cosas”.

Finalmente, Julio Hazim reflexionó sobre la histórica influencia de Estados Unidos en la región, afirmando que las pugnas de poder en Washington se están reflejando directamente en la República Dominicana. Sostuvo que el país se encuentra en una situación de subordinación económica y política que limita su autonomía, especialmente ante una potencia que “tiene a todo el mundo cogido por el cuello”. Concluyó advirtiendo que, aunque el gobierno dominicano intente desvincularse de los hechos, la realidad es que “estamos afectados con las relaciones que tenemos con los Estados Unidos” en un contexto donde cada movimiento diplomático parece estar fríamente calculado.