Uso del Botox como tratamiento fundamental para la migraña crónica

La aplicación de la toxina botulínica, específicamente el Botox, se ha consolidado como el único tratamiento aprobado por la FDA para abordar la migraña crónica. Ana Robles explicó que, aunque la sustancia es extremadamente tóxica en su origen, de manera atenuada ofrece beneficios significativos en diversas patologías neurológicas. “Nacimos con migraña pero no con migraña crónica; nos cronificamos por ignorancia o factores externos”, señaló al definir la cronicidad como la presencia de dolor de cabeza durante más de 15 días al mes por un periodo mínimo de tres meses consecutivos.

El protocolo de administración para esta condición neurológica requiere una precisión técnica elevada, involucrando la inyección de entre 155 y 195 unidades en 31 puntos específicos de la cabeza y el cuello. Robles detalló que el tratamiento se aplica en regiones como la frontal, temporal, occipital y el trapecio, advirtiendo que dosis menores, como las utilizadas en estética, no surten efecto para esta dolencia. “Yo le pongo 40 inyecciones en la cabeza en menos de una hora”, afirmó la experta, destacando que el procedimiento debe repetirse cada tres meses para mantener su eficacia y evitar el retorno de las crisis.

A pesar de ser una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial, la migraña sigue siendo una enfermedad frecuentemente maltratada y estigmatizada. Ana Robles enfatizó que la intensidad del dolor de una crisis migrañosa es comparable a la de una fractura o un parto, lamentando que muchos pacientes tarden hasta seis años en recibir un diagnóstico definitivo. “La migraña es una gran enfermedad y la segunda causa de discapacidad general en el mundo”, concluyó, subrayando la necesidad de acudir a especialistas experimentados para garantizar un manejo adecuado de esta patología tan invalidante.