Michael Hazim: Innovación y tecnificación marcarán la hoja de ruta del nuevo ministro de Agricultura

Michael Hazim afirmó que la innovación y la tecnificación del campo serán los ejes centrales de la gestión del nuevo ministro de Agricultura, Oliverio Espaillat, a partir de las señales enviadas durante su juramentación y del respaldo explícito mostrado por los distintos actores del sector agropecuario.

Hazim explicó que más allá de los discursos formales, el mensaje clave estuvo en el ambiente que rodeó el acto, caracterizado por una amplia presencia de representantes del sector productivo, funcionarios actuales, exministros y dirigentes gremiales. A su juicio, esta concurrencia refleja un consenso poco habitual en torno a la designación y confirma que el agro dominicano continúa separando los intereses políticos de los objetivos estratégicos del sector.

Destacó la participación de figuras como Osmar Benítez, expresidente de la Junta Agroempresarial Dominicana, así como de representantes de la ganadería, el sector arrocero, la lechería, el Banco Agrícola y los gremios profesionales, lo que —según dijo— evidencia una validación transversal de la nueva gestión. Hazim subrayó que esta unidad resulta clave, ya que sin cohesión sectorial no es posible avanzar en políticas públicas sostenibles.

En cuanto al contenido del mensaje del nuevo ministro, Hazim resaltó el compromiso de dar continuidad a los programas existentes, especialmente los vinculados a productos estratégicos como arroz, leche y otros rubros de la canasta básica. Indicó que Espaillat fue enfático en que, durante los próximos dos años y medio, no habrá rupturas abruptas, sino una consolidación de lo que ya está en marcha.

No obstante, señaló que el sello distintivo de la nueva administración estará en el impulso a la innovación y la tecnificación del campo, un proceso que definió como gradual y condicionado por la disponibilidad de recursos. Hazim explicó que tecnificar no implica solo sustituir mano de obra por equipos, sino planificar financiamiento, capacitación y modelos asociativos que permitan a pequeños y medianos productores acceder a maquinaria, drones, sistemas de riego y equipos de siembra y cosecha.

Advirtió que no todos los cultivos ni todas las zonas son tecnificables en igual medida, por lo que el desafío será diseñar políticas diferenciadas, producto por producto y región por región. En ese sentido, consideró que la experiencia de Espaillat como productor agrícola le otorga una ventaja práctica para entender las limitaciones reales del campo.

Hazim también recordó la vulnerabilidad estructural del sector agropecuario, expuesto a factores que van más allá de la voluntad política, como el cambio climático, la disponibilidad de agua, las plagas, la mano de obra, los acuerdos comerciales internacionales y las distorsiones del mercado global. En ese contexto, señaló que el rol del ministerio es garantizar simultáneamente seguridad alimentaria, precios razonables para el consumidor y rentabilidad suficiente para el productor nacional.

Finalmente, el comunicador vinculó este panorama con el debate sobre la reforma laboral, citando recientes planteamientos del sector empresarial en torno a la cesantía. Indicó que la discusión no gira en torno a eliminar derechos adquiridos, sino a construir mecanismos de protección laboral acordes con una economía moderna que ya cuenta con seguridad social, pensiones y otros instrumentos. A su juicio, tanto en el agro como en el ámbito laboral, el desafío es el mismo: adaptar las reglas del pasado a las realidades del futuro sin sacrificar estabilidad ni competitividad.