Julio Hazim analiza la contradicción entre la legalidad y la justicia en el sistema judicial dominicano

Julio Hazim abordó la complejidad de los casos judiciales donde las decisiones legales no necesariamente coinciden con la percepción de justicia social. Al referirse a la reciente puesta en libertad de personas condenadas por crímenes de hace décadas, señaló que, aunque se hayan cumplido las penas establecidas, persiste una corriente de opinión que considera que el daño no ha sido resarcido. “Tenemos un caso en que lo legal quizá choque con lo justo”, afirmó, subrayando que en el país no existe la pena de muerte y, por tanto, una vez cumplida la condena máxima, la libertad es un mandato legal frente al cual “no hay nada que hacer”.

El análisis se extendió a la responsabilidad y el castigo en crímenes de distinta índole, cuestionando la falta de respuestas claras sobre cómo se reparan ciertos hechos ante la sociedad. Julio Hazim expresó: “Sabemos que hay culpabilidad pero no sabemos cómo se paga ese tipo de crímenes”. Para ilustrar esta dicotomía entre lo legal y lo justo, utilizó el ejemplo de las pensiones alimentarias, donde un hombre puede ser encarcelado por incumplimiento tras perder su empleo. En este sentido, sentenció que tales situaciones representan un conflicto evidente: “Eso es legal; es legal pero no es justo”.

Finalmente, reflexionó sobre el impacto moral y psicológico de estos procesos, vinculándolos con la salud mental y la conducta humana. Mencionó que existen condiciones y personalidades que la sociedad no puede controlar, lo que complica aún más la aplicación de una justicia que satisfaga a todas las partes. “Usted dice que hay una condena jurídica pero una condena moral también”, puntualizó, dejando sobre la mesa la reflexión de que la ley es un instrumento técnico que, en ocasiones, se distancia del sentimiento de equidad que demanda la ciudadanía.