José Ramón Peralta defiende su inocencia y denuncia “linchamiento mediático” ante falta de pruebas
Tras más de tres años de proceso y 20 meses de audiencia preliminar, el exministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, rompió el silencio ante el tribunal para defender su gestión y denunciar que la acusación en su contra carece de evidencias que lo comprometan penalmente.
Durante su declaración, Peralta enfatizó que el Ministerio Administrativo de la Presidencia no fue investigado ni figura en el expediente judicial, lo cual atribuyó a que la institución se manejó con transparencia y bajo estrictas normas de control interno. El exfuncionario cuestionó su inclusión en el caso, señalando que su responsabilidad se limitaba a la institución que dirigía y no a otras dependencias del Estado.
Desmontando la narrativa de la acusación
Peralta calificó la narrativa del Ministerio Público como “desprovista de pruebas fehacientes” y negó categóricamente la existencia de supuestas reuniones ilícitas en el Palacio Nacional.
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Ausencia de interrogatorios: Denunció que, hasta el día de la audiencia, nunca había sido interrogado ni escuchado por las autoridades sobre este caso.
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Testimonios fabricados: Criticó que la acusación se base en el testimonio “contradictorio” de otro imputado que ha dado versiones opuestas utilizando los mismos elementos probatorios.
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Uso de la “Casita”: Aclaró que la oficina política en Bellavista, mencionada de forma despectiva por la fiscalía, funcionaba desde 2011 (antes de ser gobierno) como centro de planificación estratégica donde incluso trabajaron técnicos del Banco Mundial y juristas reconocidos.
Transparencia en el financiamiento político
Sobre el manejo de fondos en una cuenta del Banco de Reservas, el exministro aseguró que se trató de un proceso “completamente transparente”.
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Los recursos provenían de empresarios identificables y fueron distribuidos a candidatos del PLD mediante cheques con su respectivo descargo.
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Afirmó que estas actividades lícitas de recaudación son normales en todos los partidos políticos durante procesos electorales.
Auditoría moral y familiar
Visiblemente afectado, Peralta mencionó el impacto “profundamente doloroso” que este proceso ha tenido para su familia. Defendió su trayectoria empresarial y personal, citando certificaciones de la DGI, la Contraloría y Aduanas que avalan su cumplimiento tributario y la ausencia de beneficios irregulares durante su cargo.
“Se ha transgredido mi honor y el principio fundamental de la presunción de inocencia”, declaró Peralta, al tiempo que solicitó a la magistrada que no permita que la percepción reemplace a la evidencia. El exministro concluyó su intervención asegurando que su hoja de servicio es intachable y que su vida pública resiste cualquier auditoría moral.

