Ing. Carlos Suero Cid advierte que modernizar la agricultura sin planificación puede generar pérdidas millonarias

El ingeniero agrónomo Carlos Suero Cid, especialista en agricultura de precisión y agricultura digital, planteó que la modernización del sector agropecuario dominicano representa una gran oportunidad, pero también un riesgo significativo si se adopta tecnología sin criterios técnicos, económicos y territoriales claros.

Durante su participación en la Revista Agropecuaria Nacional de Revista 110, Suero Cid explicó que la tecnología, lejos de ser negativa, es un conjunto diverso de herramientas cuya efectividad depende del tipo de cultivo, la topografía, el tamaño de la unidad productiva y la capacidad real de inversión del productor. A su juicio, uno de los errores más frecuentes es el sobredimensionamiento de maquinaria, que genera altos costos operativos sin retorno financiero.

El especialista subrayó que la selección de equipos agrícolas debe partir del concepto de “dimensionamiento”, es decir, la coherencia entre la capacidad del tractor, los implementos, la extensión de la finca y el sistema productivo. Señaló que adquirir maquinaria de alta potencia para pequeñas superficies conduce a inversiones improductivas y eleva innecesariamente el consumo de combustible y mantenimiento.

Suero Cid enfatizó que toda inversión tecnológica debe cumplir criterios económicos básicos como tasa interna de retorno, relación beneficio-costo y recuperación del capital en un plazo razonable. Desde esta perspectiva, cuestionó prácticas comunes en asesoría técnica que recomiendan equipos sobredimensionados sin evaluar la rentabilidad real del productor.

En cuanto a las limitaciones de la tecnificación, explicó que no todos los cultivos ni todos los terrenos son aptos para procesos altamente mecanizados. Citó casos como el café, el plátano y el banano, donde la cosecha sigue dependiendo en gran medida de la mano de obra, aunque pueden introducirse mejoras parciales para aumentar la eficiencia sin eliminar completamente el trabajo humano.

También abordó los desafíos topográficos, destacando que los terrenos con fuertes pendientes presentan riesgos operativos y de seguridad. Indicó que los tractores modernos incorporan sistemas electrónicos que bloquean su funcionamiento en condiciones de inclinación peligrosa, lo que automáticamente excluye ciertas áreas de una mecanización convencional.

En relación con la fuga de talento técnico, Suero Cid sostuvo que muchos profesionales altamente especializados terminan trabajando para organismos internacionales debido a la ausencia de una demanda tecnológica estructurada en el país. Atribuyó esta situación a la falta de políticas públicas sostenidas, programas académicos integrales y una visión estatal clara sobre el modelo de agricultura que se desea desarrollar.

El experto propuso una estrategia gradual basada en proyectos piloto con productores convencidos del uso de tecnología, especialmente en cultivos prioritarios como el arroz. Según explicó, estos pilotos permitirían desarrollar paquetes tecnológicos replicables, acompañados de financiamiento preferencial, asistencia técnica continua y formación de recursos humanos especializados.

Finalmente, destacó que la modernización agrícola requiere una política gubernamental definida, articulación con universidades, inversión en capacitación multidisciplinaria y una diferenciación clara entre pequeños, medianos y grandes productores. A su entender, intentar aplicar un mismo modelo tecnológico a todos los actores del sector es una de las principales causas de fracaso en los procesos de transformación agropecuaria.