Falta de dinero y endeudamiento son definidos como el principal problema de la economía dominicana

El principal elemento que afecta la estabilidad de la República Dominicana es la falta de dinero y el consecuente nivel de endeudamiento del Estado. Julio Hazim precisó que, a pesar de las ponderaciones positivas de entidades bancarias y firmas calificadoras, la realidad financiera es compleja tanto para las autoridades como para los ciudadanos. “Todo está bien, pero el gobierno tiene problema y nosotros como gobernados tenemos problemas; no tienen el dinero que se necesita y no se pueden cumplir los pagos”, apuntó. El análisis arrojó que factores neurálgicos de la administración, tales como educación, salud y el seguro nacional, se encuentran limitados debido a que no perciben sus asignaciones presupuestarias completas por la escasez de recursos líquidos.

La sostenibilidad del panorama macroeconómico actual descansa de forma mayoritaria en los compromisos crediticios internacionales y en un creciente pasivo de carácter interno con los proveedores del Estado. Respecto a este panorama de financiamiento, Julio Hazim advirtió que “quien mantiene el país a flote hasta ahora es el endeudamiento”, asimilando la dinámica del Estado con la de un ciudadano común que consume apoyado en plásticos crediticios y compras a plazos cuya ejecución aún no se ha llevado a cabo. Asimismo, indicó que “la deuda interna todos los días es peor” y que el Banco de Reservas se encuentra en un punto de saturación que obligará a recurrir a la banca privada o a la emisión de dinero inorgánico.

Para mitigar el desbalance, las agencias estatales de recaudación e incluso instancias de la Procuraduría General de la República se han visto forzadas a optimizar la captación de ingresos mediante la imposición de multas viales cotidianas y la negociación con procesados de la justicia para lograr la devolución de fondos. Julio Hazim enfatizó que “la falta de dinero es lo que hace que andemos buscando dinero por todas partes”. De acuerdo con el planteamiento expuesto, el exceso de optimismo en las proyecciones gubernamentales impide transparentar la urgencia de reestructurar la política fiscal en los meses restantes de la presente gestión administrativa.