Especialistas analizan el impacto de la migraña, la ansiedad y la depresión en la salud integral
María de la Cruz y Ana Robles destacaron la necesidad de abordar las enfermedades cerebrales y emocionales de manera interdisciplinaria. Durante su intervención, Robles subrayó que no se debe hablar de especialidades aisladas, sino de neurocientistas, ya que “los pensamientos están en el cerebro y el comportamiento depende de su funcionamiento”. Por su parte, De la Cruz explicó que en la consulta psicológica los casos más frecuentes son los trastornos de ansiedad y depresión, señalando que “muchos factores de la vida tienen que ver con la salud mental” y que esta se ha hecho más visible gracias a que la población se ha ido psicoeducando.
En cuanto al manejo de afecciones específicas, se produjo un debate sobre el origen y tratamiento de la migraña. Robles enfatizó que se trata de una enfermedad con un componente genético claro, definiendo el cerebro migrañoso como uno “hiperexitable genéticamente determinado que, por factores externos, desencadena síntomas”. De la Cruz aportó su experiencia personal indicando que el control de ciertos medicamentos y el cuidado de la salud mental le permitieron superar años de crisis, a lo que Robles respondió que es fundamental entender la “cronificación” de la enfermedad para evitar que los pacientes sigan maltratados por diagnósticos superficiales.
Finalmente, se abordó la relación entre la salud mental y la seguridad ciudadana, un área donde De la Cruz posee especialización técnica. La experta advirtió que la sociedad vive momentos difíciles y que factores como la violencia intrafamiliar y los traumas individuales deterioran la estabilidad colectiva. “Honestamente, lo que estamos viviendo hoy en día como sociedad es terrible; estamos en el punto de tocar fondo”, afirmó De la Cruz, quien también denunció el déficit de acceso público a servicios de psicología y psiquiatría, así como las bajas tarifas que la seguridad social asigna a estas consultas especializadas.

