Rafael Santos: “No habrá fusión, habrá un nuevo sistema educativo”

El titular del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT), Rafael Santos, confirmó que el proyecto que contemplaba la fusión con el Ministerio de Educación (MINERD) fue descartado formalmente por el Poder Ejecutivo. El funcionario aclaró que las modificaciones estructurales previstas se orientarán hacia una reingeniería integral del modelo de enseñanza nacional, adaptada a las demandas de los sectores productivos y a las aptitudes de los estudiantes. “Definitivamente la fusión no va, ahora habrá un nuevo sistema educativo y ese sistema educativo nuevo podría tener un área de educación preuniversitaria, un área de educación superior, un área de ciencia y tecnología y un área de educación técnico profesional”, precisó.

El rediseño del sistema contempla la ejecución de una consulta nacional territorial dividida por regiones y sectores, la cual culminará a inicios de julio, con la finalidad de procesar las demandas de los ciudadanos y deponer las metodologías vigentes. Santos apuntó que la iniciativa persigue dotar de pertinencia laboral a la formación académica desde la etapa básica hasta el nivel superior, implementando rutas técnicas para optimizar la inserción en el mercado de trabajo de aquellos bachilleres que no muestren inclinación hacia las licenciaturas tradicionales. Al detallar el diagnóstico actual, el ministro sentenció que “nosotros tenemos que reinventar la educación” y reconoció las deficiencias acumuladas en la instrucción inicial de los infantes debido a normativas internacionales aplicadas de manera local.

El cronograma legislativo prevé la introducción del nuevo proyecto de ley en las cámaras congresionales durante la legislatura que se inicia el 16 de agosto, estimando su aprobación definitiva antes de concluir el año para dar paso a una transformación curricular profunda que se prolongará por varios meses. Las proyecciones del plan de reforma educativa establecen un horizonte de corto plazo fijado para el año 2036, con metas de expansión macroeconómica, y una fase de maduración prevista para el 2040 que integre las microcertificaciones para la población adulta y el reconocimiento de competencias por cuenta propia. “Esta ley no la pensamos como una ley infinita en el tiempo porque los oficios del 2040 todavía no se han inventado”, puntualizó Santos.