Roberto Suárez advierte que sin bioseguridad no hay rentabilidad en la porcicultura dominicana

El productor agropecuario Roberto Suárez afirmó que la rentabilidad de la porcicultura en la República Dominicana depende directamente del cumplimiento estricto de las normas de bioseguridad, establecidas tras el impacto de la peste porcina africana (PPA). Durante su participación en Revista 110, explicó que el sector ha atravesado dos grandes crisis sanitarias —la primera hace más de 40 años y la más reciente en 2021— lo que obligó a transformar un modelo tradicional y desorganizado hacia una porcicultura tecnificada y regulada bajo el reglamento REDMA 2024, elaborado con apoyo de la FAO, productores y autoridades.

Suárez detalló que actualmente solo 24 granjas cumplen con los protocolos sanitarios exigidos, luego de que la población de madres porcinas se redujera de 60,000 a unas 20,000, con un costo para el Estado de más de RD$1,900 millones en compensaciones. Indicó que las medidas incluyen cercas perimetrales, control estricto del personal, pediluvios, trazabilidad, manejo externo del transporte y cero contacto entre la granja y agentes externos, lo que ha permitido mantener operativa la producción protegida.

El productor sostuvo que, pese a la crisis, el cerdo es hoy una actividad rentable debido al desabastecimiento de carne fresca, ya que el 70 % del consumo nacional es importado y solo el 30 % es producción local. En ese contexto, llamó al Gobierno a impulsar una porcicultura industrial integrada, que abarque granja, procesamiento y comercialización, con mayor coordinación institucional y diálogo directo con los productores activos, para garantizar seguridad sanitaria, inversión sostenible y autosuficiencia cárnica en el país.