Julio Hazim advierte que Trump abre múltiples frentes internacionales y eleva la tensión global
Julio Hazim afirmó que la política exterior del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha abierto simultáneamente varios frentes de conflicto que incrementan la tensión internacional y generan un escenario de incertidumbre geopolítica, con repercusiones directas para América Latina y el Caribe.
Durante su comentario en Revista 110, Hazim señaló que Washington mantiene presiones activas sobre Venezuela tras el reciente operativo contra el presidente Nicolás Maduro, una acción que, según indicó, dejó decenas de muertos y heridos, entre ellos militares de nacionalidad cubana que formaban parte del esquema de seguridad del mandatario venezolano. A su juicio, Estados Unidos se vio obligado a sostener la estructura del chavismo ante la ausencia de una oposición preparada para asumir el poder en medio de la crisis.
El comunicador también destacó las nuevas amenazas de Trump de imponer sanciones a los países que no respalden la eventual toma de Groenlandia por parte de Estados Unidos, bajo el argumento de la seguridad nacional y la construcción del sistema de defensa conocido como la “Cúpula de Oro”. Indicó que esta retórica ha generado rechazo incluso dentro del propio Partido Demócrata, cuyos senadores han advertido que este discurso favorece a potencias como Rusia y China.
Hazim añadió que, además de Venezuela y Groenlandia, la administración estadounidense mantiene abiertos frentes de tensión con Irán, Cuba, Ucrania y aliados tradicionales como Canadá, México y la OTAN, lo que plantea dudas sobre la capacidad de Estados Unidos para sostener conflictos simultáneos sin consecuencias políticas y económicas de alto costo.
En el plano regional, advirtió que la República Dominicana no es ajena a este contexto, al señalar que aeronaves estadounidenses permanecen en aeropuertos nacionales tras las operaciones vinculadas a Venezuela, lo que confirma la implicación indirecta del país en el tablero estratégico de Washington.
Al referirse a Haití, Hazim cuestionó la viabilidad de celebrar elecciones en un país dominado por bandas armadas, sin liderazgo político claro ni control territorial efectivo. Consideró contradictorio hablar de procesos electorales cuando persiste la inseguridad extrema y no se ha esclarecido el asesinato del presidente Jovenel Moïse.
En su análisis, sostuvo que tanto el caso venezolano como el haitiano evidencian un patrón de intervenciones externas sin soluciones institucionales sostenibles, lo que prolonga la inestabilidad en la región. Afirmó que la comunidad internacional enfrenta el reto de promover transiciones políticas reales, en lugar de imponer salidas que no cuentan con actores locales capaces de gobernar.
Hazim concluyó que el mundo atraviesa una etapa de alta volatilidad, marcada por decisiones unilaterales, tensiones militares y discursos expansionistas, en la que los países pequeños deben actuar con cautela para no quedar atrapados en conflictos que superan su capacidad de influencia.

