Rafael Linares sostiene que Venezuela operó como puente estratégico y político del narcotráfico internacional
El abogado Rafael Linares afirmó que el Estado venezolano fue capturado por estructuras criminales y utilizado como plataforma estratégica y política del narcotráfico internacional, facilitando el tránsito de grandes volúmenes de cocaína hacia Estados Unidos, Europa y Asia mediante puertos, aeropuertos y redes logísticas oficiales.
Durante una extensa intervención televisiva, Linares —considerado uno de los juristas dominicanos con mayor conocimiento en materia de narcotráfico— sostuvo que el fenómeno del lavado de activos y la penetración del crimen organizado en la política no es reciente ni exclusivo de un solo gobierno, sino una constante regional que se ha manifestado desde los años noventa en distintos países de América Latina y el Caribe.
Explicó que, en el caso venezolano, las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Nicolás Maduro y altos funcionarios del chavismo no surgieron de manera improvisada, sino que se remontan a investigaciones iniciadas desde 2003, cuando —según indicó— sectores del poder controlaban áreas clave del transporte, la logística y el movimiento interno de mercancías, elementos esenciales para el traslado de grandes cargamentos de drogas hacia los puertos.
Linares señaló que Venezuela no operó como un cartel clásico, sino como un “puente estratégico”, permitiendo que organizaciones criminales colombianas, mexicanas y de otras regiones utilizaran su territorio, su infraestructura estatal y su cobertura política para traficar cocaína a gran escala. En ese contexto, precisó que el propio Departamento de Justicia evitó tipificar formalmente el llamado “Cartel de los Soles” para no debilitar la acusación, optando por documentar la captura del Estado como estructura facilitadora.
Indicó que numerosos actores hoy detenidos o procesados en Estados Unidos —incluidos exfuncionarios venezolanos, narcotraficantes colombianos y mexicanos, así como empresarios con doble nacionalidad— han ofrecido testimonios que vinculan directamente al poder político venezolano con operaciones de narcotráfico, uso de documentos oficiales, otorgamiento de pasaportes y protección institucional.
El jurista explicó que, a diferencia del caso de Manuel Noriega en Panamá, la estrategia estadounidense en Venezuela ha sido distinta debido al control de activos estratégicos como el petróleo, los puertos y la presencia de grandes corporaciones energéticas. A su juicio, esto explica por qué Washington ha optado por negociaciones selectivas con sectores del poder venezolano en lugar de una intervención militar directa.
Linares también abordó las implicaciones regionales del narcotráfico, señalando que el Caribe y la República Dominicana forman parte natural de las rutas marítimas y comerciales. Indicó que los grandes cargamentos no se mueven en lanchas rápidas, sino en contenedores y buques de carga, aprovechando el comercio internacional y los principales puertos de la región, lo que convierte a países con alta actividad portuaria en puntos inevitables de tránsito.
Al referirse al contexto dominicano, afirmó que el narcotráfico se desplaza hacia donde exista comercio, infraestructura y oportunidades económicas, y advirtió que el desarrollo portuario y turístico debe ir acompañado de controles institucionales sólidos para evitar que esas inversiones sean utilizadas por redes criminales.

