Michael Hazim llama a pensar el país a largo plazo y advierte que República Dominicana no puede improvisar su futuro
Michael Hazim afirmó que la República Dominicana enfrenta un momento decisivo en el que las decisiones económicas, institucionales y geopolíticas no pueden seguir analizándose desde una óptica coyuntural o meramente política, sino desde una visión estratégica de largo plazo centrada en el interés nacional.
Hazim inició su análisis destacando la entrada en vigor, a partir de febrero, del ajuste pendiente del 8 % al salario mínimo no sectorizado, correspondiente a la segunda fase del aumento del 20 % aprobado el año anterior. Señaló que este incremento, que se suma a una inflación cercana al 4 %, representa una mejora real del poder adquisitivo, aunque advirtió que los trabajadores deben identificar correctamente la clasificación de sus empresas —grandes, medianas, pequeñas o micro— para conocer el monto que les corresponde.
En el ámbito gubernamental, valoró positivamente la juramentación de Oliverio Espaillat como ministro de Agricultura, resaltando el ambiente de continuidad y entusiasmo observado en la transición, así como la apuesta por tecnología, innovación y modernización del sector agropecuario. Indicó que Espaillat ha sido uno de los principales promotores de la tecnificación del campo y del debate sobre la escasez de mano de obra, problemas que —a su juicio— no pueden resolverse de manera inmediata, pero sí mediante planificación sostenida.
Al referirse a la Dirección General de Impuestos Internos, Hazim puso énfasis en el concepto de “eficiencia tributaria”, señalando que este no se limita a recaudar más, sino a mejorar procesos, reducir la evasión, agilizar la administración y ampliar la base contributiva. En ese contexto, alertó sobre el alto nivel de informalidad en la economía dominicana, que ronda el 54.7 %, lo que implica que la carga fiscal recae sobre menos de la mitad de los agentes económicos formales.
El comunicador sostuvo que estos desafíos deben analizarse en un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, conflictos armados, reconfiguración de cadenas de suministro y una competencia abierta entre grandes potencias como Estados Unidos, China y Europa. Afirmó que los países que avanzan lo hacen porque planifican en función de sus propios intereses, con políticas a corto, mediano y largo plazo, incluso cuando los beneficios no recaen en el gobierno de turno.
En ese sentido, defendió el enfoque del presidente Luis Abinader de impulsar reformas estructurales que probablemente no le generen réditos políticos inmediatos, como la reforma fiscal, la reducción del gasto público, el control de la deuda y el fortalecimiento de la autosuficiencia productiva. Subrayó que pensar en sectores estratégicos como logística, zonas francas, nearshoring, semiconductores y comercio internacional implica hablar de miles de empleos calificados y un salto significativo en exportaciones y tecnología.
Hazim fue enfático al señalar que la República Dominicana no puede perder de vista su relación con Estados Unidos, su principal socio comercial y destino de la mayor parte de la diáspora dominicana. Indicó que el país debe actuar con pragmatismo y claridad de prioridades, recordando que gran parte del crecimiento económico, las remesas y la estabilidad macroeconómica dependen de esa relación.
Finalmente, afirmó que los grandes retos nacionales siguen siendo la electricidad, la seguridad ciudadana, la frontera, el control de la inflación, la estabilidad cambiaria y la sostenibilidad fiscal. A su juicio, estos temas deben abordarse desde una visión de Estado y no desde la confrontación política, al advertir que “no estamos jugando” y que quienes gobernarán en las próximas décadas vivirán las consecuencias de las decisiones que se tomen hoy.

