Julio Hazim advierte que el 2026 inicia marcado por presión política interna y alta incertidumbre internacional

Julio Hazim afirmó que el 2026 arranca como un año inevitablemente político, condicionado tanto por el inicio temprano del ciclo preelectoral dominicano como por un entorno internacional volátil, donde decisiones de grandes potencias pueden alterar de forma directa el escenario regional y nacional.

Al contextualizar el análisis del fin de semana, Hazim señaló que, aunque las elecciones presidenciales están previstas para 2028, la dinámica política ya se encuentra activada. Los partidos comienzan a mover sus estructuras, los aspirantes afinan discursos y los medios amplifican cada gesto, generando un ambiente de competencia permanente que incrementa la presión sobre el Gobierno y sobre la institucionalidad.

Indicó que este adelantamiento responde a la alta competitividad del sistema político dominicano y a la percepción de que el proceso electoral de 2028 será decisivo para definir continuidad, ruptura o renovación del liderazgo nacional. En ese marco, advirtió que el oficialismo enfrenta el reto de administrar sus aspiraciones internas sin fracturar la unidad.

Dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM), identificó como figuras con mayor proyección a David Collado, por su capital político desde el turismo; Carolina Mejía, con respaldo municipal y peso simbólico; Eduardo Sanz Lovatón, con perfil técnico y presencia mediática; y Guido Gómez Mazara, quien se adelantó con un llamado público a la cohesión partidaria. Destacó que el presidente Luis Abinader ha optado por asumir un rol de árbitro para evitar que la competencia interna erosione la gestión de gobierno.

En el plano opositor, Hazim sostuvo que la Fuerza del Pueblo se consolida como la principal alternativa política, bajo el liderazgo de Leonel Fernández, figura dominante por su experiencia y capacidad de articulación. No obstante, señaló que el partido enfrenta un dilema estratégico vinculado al relevo generacional, con la creciente proyección de Omar Fernández, lo que abre un proceso de transición que marcará el mensaje opositor en los próximos años.

El análisis incluyó los desafíos estructurales con los que inicia el país en 2026. Hazim subrayó la necesidad de pasar del diagnóstico a la ejecución en áreas clave como infraestructura, agua, saneamiento, educación y salud, ante un nivel de inversión pública que consideró insuficiente. En materia fiscal, alertó sobre el peso creciente del servicio de la deuda, que ya absorbe una proporción significativa de los ingresos del Estado, y sobre el impacto del déficit presupuestario.

También señaló como temas críticos la sostenibilidad del sector eléctrico, las exigencias de calidad en educación y salud, la seguridad ciudadana y la persistencia del embarazo adolescente como deuda social. A esto sumó la transición demográfica que vive el país, con una caída sostenida de la natalidad dominicana y una reducción del índice de fecundidad, lo que proyecta un escenario futuro de envejecimiento poblacional y presión sobre el sistema de pensiones.

En el ámbito internacional, Hazim advirtió que el contexto global añade un componente de incertidumbre adicional. Mencionó el papel central de Donald Trump en la política mundial, su impacto en el multilateralismo, la migración, los conflictos geopolíticos y la estabilidad económica, así como informaciones en desarrollo sobre Venezuela que, de confirmarse, alterarían de manera significativa el equilibrio regional.

Finalmente, sostuvo que el 2026 se perfila como un año de alta exigencia para el Gobierno, que deberá demostrar capacidad de gestión y estabilidad en medio del ruido político anticipado, mientras una ciudadanía cada vez más demandante reclama resultados concretos, crecimiento que se refleje en el bolsillo y un debate público que no sacrifique el futuro por la inmediatez electoral.