Julio Hazim cuestiona acuerdo entre RD y EE.UU. sobre uso de aeropuertos y recepción de deportados

El desarrollo de un convenio de cooperación bilateral entre la República Dominicana y los Estados Unidos, que contempla el uso temporal de terminales aéreas locales y la admisión excepcional de extranjeros deportados en tránsito hacia terceros países, ha generado marcadas interrogantes sobre su verdadera justificación y alcance estratégico. Julio Hazim planteó que existen dudas razonables sobre la necesidad de comprometer infraestructuras clave como el Aeropuerto Internacional de las Américas o la base de San Isidro para estas operaciones. “Nosotros preguntamos si es un uso que se le va a dar para combatir primero el tema de Venezuela a ver cómo reaccionaba ese país… o si realmente la continuación de la ocupación de ese aeropuerto se debe a una verdadera lucha contra el narcotráfico y el terrorismo”, advirtió, tras señalar que para fines de combate regional hubiese sido más idóneo el aeropuerto de Barahona por su capacidad geográfica y cercanía con Sudamérica.

Asimismo, se expresaron fuertes preocupaciones respecto al apartado migratorio que compromete al Estado dominicano a recibir ciudadanos de otras nacionalidades que han sido expulsados de territorio estadounidense, cuestionando el destino y la condición en la que permanecerán estos extranjeros en el suelo nacional. “Estados Unidos en forma extraña ha llegado a acuerdo con República Dominicana para que reciba inmigrantes ilegales de otros países”, cuestionó Julio Hazim, llamando la atención sobre la posibilidad latente de que la medida termine afectando el control migratorio interno en caso de que estas personas no sean retenidas de manera estricta. “Comenzarán mediante ese acuerdo a llegar al país solamente los haitianos ilegales porque no pueden ir a su país porque no hay gobierno que lo reciba. Ahora, ¿en qué condición llegarán ellos aquí?”, puntualizó.

Finalmente, se enfatizó que las decisiones de esta envergadura recaen de forma exclusiva sobre la alta dirección del Poder Ejecutivo y el gobierno norteamericano, limitando las posibilidades de modificación institucional por otras vías locales. Respecto a la ejecución del pacto y la circulación de los repatriados dentro del territorio, Julio Hazim consideró los posibles riesgos logísticos y demográficos que esto acarrearía para la nación. “¿Qué es lo que va a pasar, lo van a traer y lo van a dejar que circulen igual que el resto del millón que tenemos aquí? Eso se podría impedir, pero en este país hay solo dos jefes, dos: Estados Unidos y Luis Abinader”, concluyó.