El factor Alofoke
La posible candidatura de Santiago Matías ha pasado de la broma al terreno del análisis serio. La pregunta es incómoda, pero necesaria: ¿qué le falta a él que le sobra a la clase política tradicional? Luego de ver a los mismos nombres rotarse el poder, el electorado parece agotado de promesas incumplidas. Un gobierno suyo, en el fondo, podría no diferir mucho de lo que ya hemos visto con Abinader, Danilo o Leonel. Ante la falta de resultados concretos de los de siempre, ¿por qué no considerar una alternativa disruptiva? Quizás la sorpresa sea positiva; a veces, para avanzar, hace falta romper el tablero.

