Perú
En menos de diez años, Perú ha tenido ocho presidentes, no por casualidad ni simple mala suerte, es simplemente que el sistema político perdió estabilidad y confianza. En Perú, el Congreso tiene la facultad de destituir a un presidente por “incapacidad moral”, una figura tan amplia que se ha convertido en arma política. Cada crisis, cada escándalo o cada choque de intereses termina en una vacancia. A eso se suma un Congreso fragmentado, sin mayorías sólidas y con partidos débiles que nacen y mueren en cada elección. El resultado es un país donde ningún presidente logra completar su mandato porque el poder real se volvió transaccional.

