Michael Hazim advierte que al consumidor no le interesan las explicaciones, sino que el dinero le alcance
Michael Hazim sostuvo que, en el actual contexto económico, la principal preocupación de la población no es comprender las razones técnicas detrás de los precios, sino que sus ingresos sean suficientes para cubrir las necesidades básicas. La afirmación fue hecha al analizar la situación del consumo, los costos y las políticas públicas vinculadas a alimentos y servicios esenciales.
Hazim valoró el discurso de toma de posesión del ministro de Agricultura y las primeras acciones observadas, señalando que el nuevo funcionario ha mostrado un ritmo acelerado y una aparente continuidad de los programas existentes en la institución. Indicó que, según lo expresado públicamente, no se vislumbran eliminaciones de iniciativas, sino un énfasis en la tecnificación y el fortalecimiento de lo que ya está en marcha.
No obstante, advirtió que existen áreas clave donde aún no hay definiciones claras, como la política de permisos de importación y otros mecanismos de regulación que impactan directamente a productores y consumidores. Explicó que estos aspectos suelen variar según el enfoque de cada gestión y que solo con el paso de los días y decisiones concretas se podrá evaluar el rumbo definitivo.
Hazim alertó sobre la sensibilidad del período de transición, señalando que incluso lapsos cortos sin decisiones oportunas en productos estratégicos, como el pollo, pueden generar distorsiones en el mercado. En ese sentido, subrayó que la disponibilidad de alimentos es tan relevante como su precio, especialmente en un entorno donde cualquier desequilibrio afecta de inmediato al consumidor final.
El comunicador también llamó la atención sobre el anuncio de nuevas tarifas por el uso del agua a nivel nacional, indicando que el país se encamina hacia un sistema de cobro por metro cúbico con medidores, lo que implicará un cambio cultural significativo. Señaló que hogares y negocios deberán aprender a medir y racionalizar el consumo, especialmente aquellos cuya actividad productiva depende intensivamente del recurso hídrico.
En materia tributaria, informó sobre la actualización de los valores establecidos por la Dirección General de Impuestos Internos, destacando que el tope de la vivienda de bajo costo fue elevado a RD$5,450,000 y que la exención del Impuesto a la Propiedad Inmobiliaria aumentó a RD$10,695,000. Explicó que estos ajustes tienen implicaciones directas para propietarios, desarrolladores y actividades agroindustriales que ya no califican como rurales.
Hazim insistió en que el impacto real de los precios debe analizarse desde la perspectiva del consumidor, quien organiza su presupuesto en función de ingresos limitados y gastos inevitables como alimentación, vivienda, transporte, electricidad, agua, salud y educación. Señaló que, aunque los costos de producción y la inflación influyen, la prioridad de la gente es que el salario alcance para cubrir lo esencial.
Finalmente, planteó que el país enfrenta un proceso de ajuste en el que servicios históricamente subsidiados o no cobrados comenzarán a reflejar su costo real. En ese contexto, sostuvo que la población deberá reorganizar prioridades, mejorar hábitos de consumo y prepararse para una etapa en la que la formalidad, la productividad y la planificación financiera serán determinantes.

