LA COMUNIDAD DOMINICANA SE REÚNE EN BARCELONA PARA HONRAR A NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA

El silencio solemne de la Basílica de la Mare de Déu de la Mercè i Sant Miquel Arcàngel se mezcló este domingo de un particular acento caribeño, abrazos de reencuentro y oraciones compartidas. La comunidad dominicana residente en Cataluña, Andorra y Aragón se dio cita para celebrar la misa en honor a Nuestra Señora de la Altagracia, madre protectora y patrona espiritual de la República Dominicana, en una jornada marcada por la fe y la cohesión comunitaria.

La eucaristía fue oficiada por Fray Rodolfo Lemus, quien guió a los asistentes en una liturgia cargada de simbolismo y devoción, recordando la importancia de la Virgen de la Altagracia, como referente espiritual y cultural del pueblo dominicano.

El acto fue organizado por el Consulado General de la República Dominicana en Barcelona y estuvo encabezado por el cónsul general, Antonio José Gómez Peña, acompañado de funcionarios consulares, representantes del Instituto de los Dominicanos y Dominicanas en el Exterior, asociaciones dominicanas y miembros de la sociedad civil. Numerosos compatriotas asistieron de manera presencial, mientras otros siguieron la celebración a través de la transmisión en línea.

Durante su intervención, Gómez Peña subrayó el valor de estos encuentros para la comunidad dominicana y llamó a la solidaridad en momentos difíciles: “Que esta Eucaristía nos invite a ser intercesores, no solo desde la palabra, sino también desde la acción conjunta, la solidaridad y el compromiso con la vida”, afirmó.

En un momento especialmente emotivo, el cónsul general dedicó palabras de solidaridad a las víctimas de recientes tragedias ocurridas en España, e invitó a la comunidad a acompañar a las familias afectadas desde la fe y la acción comunitaria en la sociedad que les acoge.

La celebración incluyó momentos de oración y cánticos, en los que se evidenció el arraigo de las tradiciones dominicanas en un entorno multicultural como Barcelona. Para muchos asistentes, la misa representó no solo un acto religioso, sino también un espacio de identidad y memoria compartida.

La festividad de Nuestra Señora de la Altagracia, una de las más importantes del calendario dominicano de conmemoraciones, se ha consolidado en Barcelona como uno de los principales encuentros anuales de los dominicanos, reforzando los vínculos entre compatriotas y su vínculo con la República Dominicana.