Julio Hazim plantea una “Venezuela más sincera” y afirma que la caída de Maduro marca el fin del pudor estratégico global

Julio Hazim sostuvo que los acontecimientos recientes en Venezuela representan un punto de quiebre en el orden geopolítico internacional y evidencian lo que definió como el “fin del pudor estratégico” de las grandes potencias, en particular de Estados Unidos, al ejercer su poder de manera directa y sin los velos tradicionales de la diplomacia multilateral.

Durante su análisis, Hazim contextualizó la situación venezolana dentro de una secuencia histórica de crisis globales que han redefinido reglas y comportamientos internacionales, como los atentados del 11 de septiembre, la pandemia y los conflictos en Ucrania, Rusia, China y Taiwán. A su juicio, Venezuela deja de ser un asunto estrictamente regional para convertirse en un factor con implicaciones hemisféricas y mundiales.

Hazim afirmó que la operación militar ejecutada por Estados Unidos en Caracas, que incluyó ataques a instalaciones estratégicas y la captura de Nicolás Maduro, no puede interpretarse como un episodio de propaganda ni como una construcción mediática. Señaló que la autoría fue asumida públicamente por el presidente Donald Trump y que los hechos fueron confirmados por agencias internacionales y por el propio gobierno venezolano, que los calificó como una agresión imperialista.

En ese contexto, sostuvo que Maduro no cae como líder histórico ni como símbolo trágico, sino como el epílogo de un proyecto agotado. Lo definió como un administrador torpe de la herencia del chavismo, sin carisma ni capacidad de liderazgo, sostenido más por la coerción y las dependencias externas que por legitimidad popular. A su entender, la reacción posterior del régimen —con silencios militares y una vicepresidencia pidiendo pruebas de vida— reveló la fragilidad estructural del poder en Venezuela.

Hazim apoyó su análisis en trabajos recientes del diplomático Víctor Grimaldi, quien interpreta la acción estadounidense como una señal de que Venezuela dejó de ser tratada como un problema político y pasó a ser abordada como una amenaza de seguridad transnacional vinculada al narcotráfico. Ese cambio de encuadre, explicó, permite intervenir sin declarar una guerra formal ni buscar autorización internacional.

El comunicador subrayó que la reacción internacional confirma este nuevo escenario. Mientras Europa respondió con ambigüedad calculada —Italia matizando y Francia respaldando abiertamente—, en América Latina se evidenció una fractura dentro de la izquierda, con sectores que ya no están dispuestos a justificar dictaduras bajo el argumento de la soberanía.

Según Hazim, el escándalo no reside en la acción en sí, sino en la pérdida de las formas. A su juicio, las grandes potencias siempre han actuado en función de sus zonas de influencia; lo que cambia ahora es la sinceridad con la que lo hacen. “El mundo no es más peligroso que antes —planteó—, es simplemente más explícito”.

Finalmente, advirtió que este nuevo escenario tendrá efectos directos sobre países como la República Dominicana, tanto en materia diplomática como migratoria y económica, y llamó a observar con atención el papel que asumirá Estados Unidos tras la intervención, así como las repercusiones regionales de una Venezuela en proceso de redefinición política e institucional.