Julio Hazim analiza la prudencia del poder y el impacto de los escándalos de corrupción internacional
El comunicador Julio Hazim reflexionó sobre la importancia de la prudencia en el ejercicio del poder, contrastando la gestión de escándalos de la monarquía británica con la del gobierno dominicano. Julio Hazim destacó la respuesta del rey Carlos III ante las acusaciones contra el príncipe Andrés, señalando que el monarca se limitó a declarar que “la ley debe seguir su curso” sin emitir juicios de valor. “Cuando el poder habla demasiado, la justicia pierde la confianza”, afirmó Julio Hazim, criticando que en República Dominicana el presidente Luis Abinader haya emitido juicios previos en casos de corrupción al declarar que “no tiene cómplices”, lo que a su juicio podría transformar los procesos judiciales en escenarios de legitimación personal.
En otro orden, Julio Hazim abordó el reciente escándalo que involucra a la oficina de la DEA en Santo Domingo, la cual fue cerrada tras revelarse un esquema de sobornos y fraude migratorio. Según Julio Hazim, un supervisor de la agencia estadounidense, Melitón Cordero, habría conspirado con un promotor musical dominicano para vender visas de no inmigrante por sumas de hasta 10,000 dólares. Julio Hazim citó las declaraciones de la embajadora Lía Francis Campos, quien calificó la corrupción como una “violación repugnante” y aseguró que el cierre de la oficina responde a una investigación interna de la embajada que no guarda relación directa con el gobierno dominicano.
Finalmente, el programa discutió la crisis del sistema penal dominicano y la tendencia de personas que se “autoperciben” como animales, fenómeno conocido como “therians”. Julio Hazim citó al presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina, quien advirtió que “el sistema no es que va a colapsar, es que ya colapsó”, sugiriendo que solo mediante acuerdos procesales se podrán descongestionar los tribunales. Sobre la tendencia “therian”, Julio Hazim expresó su preocupación por las implicaciones en la salud mental y la funcionalidad social, mencionando que en países como El Salvador, el presidente Nayib Bukele ha prohibido estas manifestaciones, calificándolas de “vagabundería” que distrae de los problemas fundamentales del país.

