Padre Frank Rodríguez llama a recuperar la autenticidad frente al vacío de la sociedad actual

El director espiritual del seminario Redemptoris Mater, Rvdo. Padre Frank Rodríguez, afirmó que la sociedad contemporánea atraviesa un periodo de avances tecnológicos sin precedentes que, paradójicamente, ha dejado al ser humano más “vacío” que nunca. Durante un análisis sobre el significado de la Semana Santa, el religioso señaló que la falta de respuestas auténticas a las preguntas fundamentales de la vida está llevando a muchas personas a buscar refugio en apariencias digitales.
Para Rodríguez, la Semana Santa no debe ser vista como un simple recuerdo histórico o un evento folclórico, sino como una “actualización” del misterio de Cristo en el presente. “La palabra para nosotros se traduce en una forma de comunicación de ideas; para un oriental, la palabra es un acontecimiento que se realiza. En ese sentido, la Semana Santa es un asunto del hoy”, explicó el sacerdote al diferenciar la percepción occidental de la espiritualidad.
El sacerdote cuestionó que este tiempo litúrgico se utilice mayoritariamente para el ocio, calificando de “absurdo” que se viva como vacaciones cuando existen 365 días al año para tales fines. Según su visión, el objetivo de este paréntesis es facilitar el silencio necesario para identificar las necesidades más profundas del alma, las cuales no son saciadas por el éxito profesional ni el consumo.
En declaraciones emitidas en el programa Síntesis con Michael Hazim, el Padre Frank Rodríguez destacó que el bienestar espiritual nace de la coherencia personal. “El bien es difusivo. Si mi vida es transformada, tú te encuentras con mi vida y dices: ‘yo quiero lo que él tiene’. El problema es cuando hay una disociación, predicando una cosa y viviendo otra; ahí la gente dice que no le interesa porque es más de lo mismo”, subrayó.
Finalmente, el religioso exhortó a la población a practicar el silencio reflexivo, incluso de los estímulos positivos como los podcasts, para reconectar con la identidad propia. “El primer paso es prestarse atención. Uno descubre que tiene necesidades y que no tiene las respuestas por sí mismo; ahí es cuando se busca ayuda y se abre a que el Señor empiece a trabajarnos”, concluyó.