Julio Hazim: “Nadie con techo de cristal puede tirar piedras”

Julio Hazim afirmó que en la sociedad actual se ha generalizado la práctica de juzgar y señalar el bien y el mal desde posiciones que no siempre resisten una revisión personal. Durante su comentario en Revista 110, sostuvo que es un error moral y político asumir posturas de superioridad ética sin antes examinar las propias acciones y contradicciones.

Hazim recordó que sus opiniones parten de vivencias acumuladas a lo largo de décadas de ejercicio público y mediático, y aclaró que nunca han tenido como propósito imponer criterios, sino expresar puntos de vista que pueden ser aceptados o rechazados. Señaló que las experiencias vividas deben servir no solo a quien las narra, sino también a otros, como referencia para interpretar la realidad social y política.

Al referirse a los acuerdos de delación premiada, explicó que estos deben analizarse dentro del contexto de los sistemas judiciales, particularmente el de Estados Unidos, donde los costos, la duración de los procesos y la presión legal llevan a soluciones prácticas que luego son adoptadas, total o parcialmente, por otros países. No obstante, subrayó que, más allá de los códigos legales, el mejor marco de conducta sigue siendo —a su juicio— el contenido en los Diez Mandamientos.

Hazim insistió en que nadie está en condiciones de erigirse en juez absoluto de los demás, ya que la perfección humana no existe. En ese sentido, criticó la tendencia creciente de descalificar al otro como estrategia política, afirmando que se trata de una táctica común de quienes no tienen propuestas claras ni un proyecto definido que ofrecer a la sociedad.

El comunicador también cuestionó la selectividad con la que algunos temas ocupan espacios privilegiados en la agenda mediática, dependiendo de la persona involucrada. Puso como ejemplo la atención dada a asuntos de carácter personal de figuras públicas internacionales, en detrimento de problemas nacionales que —según dijo— merecerían mayor prioridad informativa.

En el ámbito de la salud, Hazim respaldó el planteamiento del pediatra infectólogo Jesús Feris Iglesias sobre la necesidad de controlar el alto número de cesáreas en el país. Consideró que el tema amerita una campaña de concienciación y supervisión, al entender que existen incentivos económicos y logísticos que han distorsionado la práctica médica, con implicaciones para la salud de las mujeres y la planificación familiar.

Asimismo, abordó el debate sobre el sistema de salud pública y el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), advirtiendo sobre la complejidad de atribuir responsabilidades sin pruebas concluyentes. Señaló que las denuncias sobre muertes por falta de cobertura o medicamentos deben ser tratadas con rigor técnico y legal, evitando conclusiones simplistas en un sistema donde confluyen prestadores, aseguradoras, reguladores y el Estado.

Hazim defendió la labor social del doctor Cruz Jiminián, destacando el alcance de su fundación y las donaciones que canaliza hacia hospitales públicos, muchas veces asumiendo costos que no son cubiertos por el Estado. Consideró injusto incluirlo en señalamientos generales sin valorar el impacto real de su trabajo asistencial.

Finalmente, destacó un discurso pronunciado por una dirigente política de Groenlandia en rechazo a las pretensiones de Estados Unidos sobre ese territorio, el cual calificó como un acto de dignidad cultural y política. Según Hazim, el mensaje evidencia que no todos los pueblos son susceptibles de ser comprados con incentivos económicos y que existen valores —como la soberanía, el bienestar social y la identidad colectiva— que no están en venta.