Ramón Emilio Concepción advierte: “Tenemos políticos, pero no tenemos estadistas”

El abogado y analista Ramón Emilio Concepción sostuvo que la República Dominicana atraviesa una etapa crítica marcada por la ausencia de liderazgo con visión de Estado, afirmando que el país cuenta con numerosos políticos, pero carece de verdaderos estadistas capaces de pensar más allá de los ciclos electorales.

Durante su participación en Revista 110, junto al sociólogo político Melvin Mañón, Concepción fue presentado como parte de un grupo de dominicanos que —según se destacó— no buscan posiciones públicas ni beneficios personales, sino que intervienen en el debate nacional con el objetivo de contribuir a que el país avance y se despeje un ambiente político cada vez más congestionado.

Concepción señaló que la actual coyuntura se desarrolla en medio de una transición política prolongada, con más de 800 días restantes para la conclusión del mandato del presidente Luis Abinader, mientras en su entorno se multiplican las aspiraciones presidenciales. Indicó que este escenario genera parálisis, evasión de los temas fundamentales y temor a incomodar al poder, aun cuando este se encuentra en su etapa final.

Criticó que ninguno de los precandidatos esté abordando con franqueza los problemas estructurales del país, debido a que el poder político todavía mantiene control sobre el Ejecutivo, el Legislativo y los órganos de selección judicial. A su juicio, esta realidad inhibe un debate honesto sobre los desafíos nacionales.

Al referirse al contexto internacional, Concepción advirtió que la crisis actual no es parcial ni regional, sino global, y recordó que a lo largo de la historia las grandes crisis han dado paso a liderazgos excepcionales. Citó como ejemplos el Renacimiento europeo tras la peste bubónica, el New Deal de Franklin D. Roosevelt tras la crisis de 1929 y el proceso de reconstrucción impulsado por Joaquín Balaguer en 1966, destacando que en todos los casos hubo visión de largo plazo y decisiones orientadas a generaciones futuras.

Sostuvo que en la República Dominicana el problema no ha sido la falta de recursos, sino la ausencia de dirección estratégica y de hombres de Estado. Señaló que el país ha manejado grandes presupuestos en las últimas décadas sin que estos se traduzcan en una transformación institucional y moral.

Concepción cuestionó además la tendencia a atribuir los problemas nacionales a la falta de leyes, afirmando que en el país sobran marcos legales, pero faltan jueces, funcionarios y dirigentes con la capacidad y la voluntad de aplicarlos correctamente. Aseguró que una ley imperfecta en manos de un buen juez puede rendir mejores resultados que una legislación moderna aplicada por funcionarios incompetentes o comprometidos por intereses.

En su análisis político, advirtió sobre el debilitamiento de los partidos tradicionales y el riesgo que representa el surgimiento de liderazgos improvisados u “outsiders”, citando experiencias de países como Venezuela, Nicaragua y Argentina. Afirmó que cuando los partidos pierden credibilidad, las sociedades tienden a aferrarse a discursos atractivos pero carentes de sustancia.

Finalmente, Concepción sostuvo que el principal déficit del país no está en el pueblo, sino en sus dirigentes. Señaló que la ciudadanía ha demostrado históricamente capacidad de reacción y discernimiento, pero que una vez en el poder, muchos líderes traicionan las promesas que los llevaron allí. Concluyó reiterando que la República Dominicana necesita estadistas que diseñen políticas para cuando ya no estén, y no políticos concentrados únicamente en las próximas elecciones.