Doctor Leonel Liriano explica por qué las células del cuerpo son distintas aunque compartan el mismo ADN

El médico internista e intensivista Leonel Liriano explicó que todas las células del cuerpo humano poseen exactamente el mismo ADN desde el momento en que se forma el cigoto hasta la muerte, y que las diferencias entre tejidos, órganos y funciones no se deben a cambios genéticos, sino a la forma en que ese material genético se expresa o permanece en silencio.

Durante su participación, Liriano detalló que al unirse el óvulo y el espermatozoide se forma el primer núcleo con 46 cromosomas, el cual contiene toda la información genética necesaria para dar origen a trillones de células. A partir de ese núcleo inicial, las células comienzan a dividirse, diferenciarse y especializarse, dando lugar a órganos tan distintos como el corazón, el hígado, el cerebro, la piel o los huesos, sin que el ADN cambie en ninguno de ellos.

El especialista explicó que la clave está en la cromatina, estructura que organiza el ADN dentro del núcleo celular. Señaló que existe una parte activa, llamada eucromatina, responsable de la expresión genética, y otra silenciosa, conocida como heterocromatina, que contiene genes que no se activan en determinadas células. Esta regulación permite que una célula “sepa” qué función cumplir sin alterar su información genética original.

Liriano indicó que este mecanismo de plasticidad nuclear es indispensable para la vida multicelular, pero también introduce una vulnerabilidad inherente. A su juicio, el envejecimiento no debe entenderse como una enfermedad, sino como una consecuencia natural del proceso biológico que permite que una sola célula se transforme en un organismo complejo.

En ese contexto, sostuvo que el deterioro asociado a la edad responde a alteraciones progresivas en los mecanismos de organización y control del ADN dentro del núcleo, y no a un daño genético directo. Esta visión, explicó, ayuda a comprender por qué algunas funciones se conservan mejor que otras con el paso del tiempo y por qué no todos los órganos envejecen al mismo ritmo.

El médico subrayó que, aunque la ciencia ha avanzado en la comprensión del envejecimiento y de las terapias celulares, todavía no se conoce con precisión el origen exacto de ese proceso, lo que limita la posibilidad de intervenir de manera definitiva. Según afirmó, cualquier intento serio de modificar el envejecimiento debe partir de identificar con claridad dónde, cómo y por qué se inicia.