Michael Hazim cuestiona los límites de la responsabilidad tras las tragedias: ¿quién responde cuando el sistema falla?

Michael Hazim planteó un amplio cuestionamiento sobre la responsabilidad real cuando ocurren hechos que provocan muertes, colocando el foco no solo en personas específicas, sino en las fallas estructurales de los sistemas públicos y privados.

Durante su comentario en Revista 110, Hazim se refirió tanto al caso del Jet Set en República Dominicana como al accidente ferroviario en Madrid, donde reportes técnicos previos advertían sobre deficiencias en las vías y la necesidad de reducir la velocidad de los trenes. Señaló que, en el caso español, existen documentos y videos que evidencian que las autoridades conocían los riesgos con antelación, lo que abre un debate profundo sobre quién debe asumir la responsabilidad final cuando las advertencias no se traducen en acciones correctivas.

Hazim subrayó que ninguna tragedia puede analizarse únicamente desde la emoción o el señalamiento inmediato de culpables, y comparó estos casos con otros escenarios cotidianos: edificaciones sin estudios estructurales adecuados, infraestructuras con mantenimiento deficiente, negocios que operan en locales no diseñados para su uso actual y ciudades que han crecido sin planificación ni regulación efectiva.

El comunicador extendió el análisis al sistema de salud y la seguridad social, cuestionando quién es responsable cuando una persona fallece por no recibir un medicamento de alto costo, por agotar el tope de cobertura o por no estar incluido en el Plan Básico de Salud. Planteó que estas muertes suelen atribuirse al sistema, al Estado o a funcionarios específicos, sin que se aborde de fondo el diseño mismo de las políticas públicas, los límites presupuestarios y las reglas previamente establecidas por ley.

Según Hazim, el debate se vuelve aún más complejo cuando se mezclan responsabilidades civiles, penales y morales. Advirtió sobre el riesgo de convertir automáticamente en “asesinos” a conductores, propietarios de negocios o funcionarios, sin analizar si actuaron con dolo o si simplemente operaban dentro de un marco legal y normativo deficiente.

En ese contexto, llamó a reflexionar sobre la cultura de prevención, mantenimiento y regulación, destacando que las obras, los sistemas de transporte y las infraestructuras tienen una vida útil que muchas veces es ignorada. Recordó casos locales de colapsos, inundaciones y accidentes viales que, al igual que en otros países, estuvieron precedidos por advertencias técnicas no atendidas.

Hazim concluyó que las tragedias deben servir no solo para exigir justicia, sino para repensar el funcionamiento del Estado, la responsabilidad compartida entre autoridades y ciudadanos, y la necesidad de corregir de manera estructural los sistemas que, cuando fallan, terminan cobrando vidas humanas.