Julio Hazim afirma que el narcotráfico incursionó en la política dominicana por el alto costo de las elecciones

Julio Hazim sostuvo que el narcotráfico penetró en la política dominicana como resultado directo del elevado costo de las campañas electorales, fenómeno que —según explicó— abrió las puertas a capitales ilegales en busca de representación y protección dentro del sistema institucional.

Durante un amplio análisis en Revista 110, Hazim planteó que los partidos tradicionales, desde el PRD histórico hasta el actual PRM, comparten un “ADN perredeísta” en su forma de pensar y de ejercer el poder, lo que ha permitido una continuidad cultural y política a lo largo de décadas, aun cuando las siglas hayan cambiado. Recordó que el PRM es, en la práctica, el “partido nieto” del PRD fundado en 1961.

Al abordar la historia reciente, Hazim rechazó la narrativa de que durante los gobiernos de Joaquín Balaguer surgieron cientos de grandes fortunas nuevas. Afirmó que Balaguer ejerció un control estricto sobre la migración, la deuda externa, la moneda, la inversión extranjera y la acumulación de capitales, lo que limitó la expansión desordenada de grupos económicos y evitó —según dijo— la proliferación de grandes millonarios surgidos del poder político.

Indicó que el verdadero reordenamiento de los grupos económicos ocurrió tras la salida de Balaguer y la llegada del PRD al gobierno, cuando el Estado y la Iglesia Católica se consolidaron como las dos instituciones con mayor cantidad de activos en el país. Señaló que la Iglesia acumuló patrimonio en universidades, colegios, parroquias e inmuebles, mientras que el Estado se convirtió en el mayor empleador, contratista y ejecutor de obras públicas.

Hazim describió la actual composición del poder económico nacional como una estructura diversificada, integrada por capitales extranjeros, grupos regionales, conglomerados familiares y fortunas con fuerte presencia fuera del país. Mencionó grupos empresariales de origen español, italiano y dominicano, así como alianzas financieras e industriales que hoy dominan sectores clave como turismo, banca, comercio, agroindustria y servicios.

En ese contexto, afirmó que el narcotráfico terminó convirtiéndose en un actor económico y político de gran peso, incluso superior —en términos de liquidez— a muchos grupos empresariales tradicionales. Explicó que, ante la promesa incumplida de los políticos de representar intereses económicos legítimos, los narcos optaron por financiar directamente candidaturas y asegurar espacios en el Congreso, donde —según dijo— ya hay varios representantes vinculados a ese sector.

Hazim sostuvo que este fenómeno permitió que capitales ilícitos influyeran en la agenda legislativa, bloqueando iniciativas contrarias a sus intereses. A su juicio, el Estado dominicano “se queda pequeño” frente al poder económico acumulado por estos grupos, lo que representa un desafío estructural para la institucionalidad democrática.

Finalmente, el comunicador vinculó este escenario con una debilidad histórica en la investigación periodística, la educación ciudadana y la capacidad del Estado para procesar información con rigor técnico. Señaló que la opinión pública suele imponerse sobre los hechos verificables en un contexto donde investigar cuesta recursos que no siempre están disponibles, situación que —según advirtió— profundiza la confusión entre percepción y realidad en la vida política nacional.