Trump y Rubio coinciden en que la oposición mayoritaria no está en Venezuela y carece de apoyo interno, afirma Yunior Espinosa
Yunior Espinosa sostuvo que las recientes posiciones del expresidente Donald Trump y del senador Marco Rubio confirman una realidad política que, según afirmó, ha sido negada por amplios sectores: la oposición venezolana mayoritaria no se encuentra dentro del país y no cuenta con el apoyo ni el respeto necesarios para gobernar.
Durante su comentario en Revista 110, Espinosa señaló que ambos líderes estadounidenses han sido claros al expresar que el grueso de la oposición opera desde el exterior y que sus principales figuras carecen de base social suficiente. Citó declaraciones de Rubio en las que afirma que “la oposición mayoritaria no está en Venezuela”, así como expresiones de Trump en las que describe a María Corina Machado como “simpática”, pero sin el respaldo ni la autoridad política requeridos para dirigir el país.
Espinosa vinculó estas afirmaciones con los acontecimientos posteriores a la acción militar que incluyó bombardeos en varias ciudades venezolanas, entre ellas Caracas, y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores. Indicó que, pese a las hipótesis sobre traiciones internas o fracturas en el oficialismo, los hechos muestran que el aparato del Estado venezolano permaneció intacto y que no se produjo un quiebre institucional.
Cuestionó la narrativa de una supuesta negociación o traición interna, al considerar que no se justifica la destrucción de parte del arsenal militar ni la muerte de más de un centenar de militares y civiles en un escenario de acuerdos políticos. Atribuyó la falta de respuesta militar venezolana a la superioridad tecnológica que neutralizó los sistemas de defensa, y no a una ausencia de voluntad de defensa.
El comentarista recordó que desde hace casi un año había advertido que la oposición venezolana es fuerte en redes sociales y en el exterior, pero débil dentro del territorio nacional. Señaló que esa afirmación fue duramente criticada en su momento, aunque ahora es respaldada por voces influyentes de la política estadounidense.
Espinosa afirmó que la oposición perdió las elecciones y nunca defendió un supuesto triunfo en el terreno institucional, optando en cambio por internacionalizar el conflicto y trasladar documentos electorales fuera del país. A su juicio, esta conducta es coherente con un patrón histórico de fragmentación opositora que, desde 1999, apostó al fracaso del chavismo antes que a la construcción de una alternativa política sólida.
En su análisis histórico, sostuvo que entre 1999 y 2013 Venezuela registró sus mayores avances en desarrollo humano, con mejoras sustanciales en educación, salud e ingresos, financiadas por la renta petrolera. Indicó que el deterioro económico y la crisis social se profundizaron a partir de 2015, coincidiendo con el endurecimiento de las sanciones económicas y los embargos internacionales, factores que —según dijo— incidieron directamente en la escasez, la migración masiva y la contracción productiva.
Espinosa subrayó que, pese al secuestro de Maduro, el gobierno venezolano continuó operando bajo la dirección de la vicepresidenta constitucional, con respaldo social y militar. Añadió que no se produjeron movilizaciones internas masivas en apoyo a un cambio de gobierno, mientras que las manifestaciones de respaldo a la intervención se concentraron fuera del país.
Finalmente, advirtió sobre el riesgo de normalizar la agresión a la soberanía de los Estados y el secuestro de jefes de Estado en ejercicio bajo narrativas políticas o judiciales. Afirmó que, más allá de las diferencias ideológicas, estos hechos deben analizarse con rigor histórico y político, y sostuvo que la permanencia del gobierno venezolano responde a una oposición desarticulada y a un aparato estatal que, hasta el momento, no ha sido desmontado.

