Julio Hazim analiza la crisis en Venezuela, defiende a Jorge Subero Isa y advierte que 2026 marcará el rumbo político dominicano

Julio Hazim abordó de manera amplia la situación política en Venezuela, las repercusiones internacionales de la acción de Estados Unidos contra el liderazgo venezolano y el impacto indirecto que estos acontecimientos tienen sobre la República Dominicana, al tiempo que fijó posición frente a las críticas al doctor Jorge Subero Isa y trazó el escenario político nacional de cara al año 2026.

Hazim recordó los vínculos históricos entre Venezuela y la República Dominicana, desde la independencia dominicana hasta los flujos migratorios y las relaciones bilaterales durante los gobiernos democráticos venezolanos y la era de Hugo Chávez. Señaló que el chavismo mantuvo una relación activa con sectores políticos e institucionales dominicanos, incluyendo cooperación económica, apoyo energético y vínculos ideológicos que hoy contrastan con el silencio de muchos de esos actores frente a la crisis actual.

Al referirse a la presentación de Nicolás Maduro ante una corte de Nueva York, sostuvo que Estados Unidos actúa conforme a una lógica histórica de imposición de su hegemonía, comparable con sus intervenciones en Panamá, Libia, Irak e Irán, y que dichas acciones trascienden la figura de Donald Trump, aunque este las haya magnificado. A su juicio, la medida tendrá un impacto mayor sobre Cuba que sobre Venezuela, al considerar que el país suramericano aún dispone de recursos y estructuras internas para sostenerse.

Hazim analizó el discurso atípico de la vicepresidenta venezolana durante su juramentación, señalando que este generó nuevas expectativas al plantear un llamado a la unidad nacional en un contexto que describió como de ocupación y presión externa. Indicó que, pese a la ausencia de Maduro, el chavismo mantiene intacta su estructura política y militar, mientras la oposición continúa fuera del país, lo que hace prever una transición compleja y prolongada.

En el plano local, el comunicador rechazó las versiones que vinculan al expresidente Leonel Fernández con intereses económicos o políticos ligados al régimen venezolano, calificando esas acusaciones como infundadas y oportunistas. Afirmó que durante los gobiernos de Fernández las relaciones con Venezuela fueron estrictamente diplomáticas y que intentar equipararlo con Maduro no resulta creíble para un electorado con mayor capacidad de análisis de la que muchos políticos suponen.

Hazim también salió en defensa del doctor Jorge Subero Isa tras su designación como consultor jurídico del Poder Ejecutivo, aclarando que no se trató de una aspiración personal, sino de una solicitud directa del presidente Luis Abinader ante la necesidad de contar con una figura de amplia experiencia jurídica. Subrayó que la consultoría jurídica es una posición clave en la estructura del Estado y que la presencia de Subero Isa representa una garantía institucional, no un retroceso.

En ese contexto, criticó lo que calificó como ataques irresponsables desde sectores políticos y mediáticos, advirtiendo que desacreditar a figuras con trayectoria probada debilita al país en un momento en que se requiere prudencia y solidez institucional. También cuestionó la tendencia a marginar a exfuncionarios de alto nivel que aún cuentan con capacidad y experiencia para aportar al Estado.

De cara al escenario político, Hazim afirmó que la República Dominicana ya ha entrado de lleno en el 2026 como año político, con los principales partidos —PRM, PLD y Fuerza del Pueblo— encaminados a procesos internos para escoger sus candidaturas presidenciales. Sostuvo que el debate debe centrarse en propuestas y soluciones, no en la descalificación personal, recordando que el presidente Abinader no será candidato, pero que sus acciones influirán en el desempeño electoral de su partido.

Finalmente, hizo un llamado a entender que a los ciudadanos no les conviene el fracaso de sus gobernantes, advirtiendo que el país “viaja en el mismo avión”. Señaló que el presidente enfrenta retos estructurales que no se resuelven de inmediato, pero que el ejercicio del poder debe traducirse en mejoras tangibles para la población, dejando una impronta que permita gobernar sin rupturas sociales ni descrédito histórico.