Julio Hazim analiza la nueva etapa del gobierno de Luis Abinader y advierte sobre límites, lealtades y desgaste institucional
Julio Hazim afirmó que la reelección presidencial y la continuidad de los partidos en el poder han generado en la República Dominicana dinámicas propias de una nueva etapa política, marcada por tensiones internas, compromisos acumulados y un contexto internacional que complejiza la gestión del Estado.
Hazim contextualizó el momento actual dentro de una lectura histórica de las grandes etapas políticas del país, desde la dictadura de Trujillo y la ocupación estadounidense, pasando por la era de Balaguer, los gobiernos del PRD y los veinte años del PLD. A su juicio, el período iniciado en 2020 no puede explicarse únicamente por el PRM, por Luis Abinader o por la pandemia, sino por una convergencia de factores internos y externos que han creado un escenario inédito y, en muchos aspectos, caótico.
Señaló que este contexto se agrava por la inestabilidad global, con cambios abruptos en Estados Unidos, Brasil y Europa, el retorno de Donald Trump a la presidencia estadounidense, los conflictos geopolíticos y la crisis prolongada en Venezuela y Cuba. En ese marco, sostuvo que el gobierno dominicano ha tenido que redefinir alianzas internacionales, abandonar viejas cercanías políticas heredadas del PLD y enfrentar simultáneamente una agenda anticorrupción cargada de expectativas y contradicciones.
Hazim destacó que el presidente Abinader ha sido consistente en cumplir compromisos con los distintos actores que hicieron posible su llegada al poder, incluyendo sectores políticos tradicionales, aliados institucionales y grupos técnicos. Subrayó como línea clara la decisión de no nombrar familiares directos en el gabinete y de respetar estructuras técnicas sensibles, como las vinculadas a cooperación internacional, compras públicas, fronteras y cancillería.
Al evaluar los recientes cambios en el gabinete, sostuvo que el anuncio de una “nueva etapa” genera interrogantes legítimas, al tratarse en muchos casos de los mismos funcionarios o de figuras rotadas entre distintas posiciones. Indicó que, aunque todo nombramiento tiene una lógica interna para el presidente, persiste la percepción de que en ocasiones se buscan cargos para personas y no personas para los cargos, lo que se refleja en la repetición de remociones en áreas clave como Educación, Obras Públicas, Juventud y Mujer.
Hazim defendió de manera particular la designación de Jorge Subero Isa como consultor jurídico del Poder Ejecutivo, calificándola como una decisión necesaria en un gobierno encabezado por un presidente no abogado. Afirmó que la consultoría jurídica es uno de los cargos más cercanos al mandatario y que la experiencia de Subero Isa representa un aporte institucional y un acto de servicio al país, más que una aspiración personal.
En el ámbito judicial y de lucha contra la corrupción, advirtió sobre la existencia de zonas grises que generan confusión en la opinión pública, especialmente en relación con abogados en ejercicio, vínculos con imputados y la percepción de selectividad. Recordó que los grandes casos regionales, como Odebrecht, involucraron a actores de todos los partidos tradicionales y que el presidente Abinader no figura en ninguna de las listas internacionales de sobornos, lo que —a su juicio— le resta fundamento a intentos de deslegitimación política.
El comunicador alertó también sobre el desgaste del liderazgo tradicional y la posibilidad de que surjan movimientos empresariales o sociales al margen de los partidos, en un contexto donde sectores clave como el Banco Central mantienen continuidad por razones técnicas y credibilidad internacional, más allá de los ciclos políticos.
Finalmente, Hazim sostuvo que esta etapa del gobierno no debe quedar inconclusa y que el presidente Abinader tiene la responsabilidad de cerrar su gestión ejecutando los cambios que considera necesarios, aun cuando no satisfagan a todos los sectores.

