Por Roxanna Marte

REVISTA 110, Lograr que una organización se mueva por su propia capacidad de aprender y crear,  parece imposible en algunos escenarios. La teoría de Peter Senge, en su libro, La quinta disciplina, sobre las organizaciones que aprenden, pudiera ser sólo aplicable a los entornos o países con alto índices de desarrollo. ¿Pero es realmente así? Bueno, primero vamos a definir en qué consiste esta teoría… Las organizaciones que aprenden son empresas donde las personas continuamente expanden su capacidad de crear los resultados óptimos.

En mi búsqueda por estudiar la adaptabilidad de los conceptos al entorno de mi país, donde sobrevivo, he estudiado algunos ecosistemas de trabajo, y esa observación me ha llevado a concluir que sólo un alto compromiso, liderazgo y capacidad de ejecución, pueden hacer que se logren esos resultados que todos deseamos. Me atrevo a decir, que en el caso de las compañías con una cultura cerrada, que sólo mira hacia sí misma, es casi imposible pensar que la teoría de Senge pueda funcionar. Es más, grandes organizaciones locales y de otros países en Latinoamérica aún no son capaces de acercarse a lo que realmente quiere decir “aprender y crear”. Hagamos un ejercicio…, evaluemos las 5 bases de Senge para crear organizaciones que aprenden y lleguemos juntos a un análisis:

 

  1. Maestría personal

Las empresas aprenden sólo a través de colaboradores que aprenden, pero el aprendizaje individual no garantiza el aprendizaje grupal. La maestría personal es una disciplina de profundización en nuestra visión personal, de dónde enfocamos nuestras energías, desarrollar paciencia y como vemos la realidad de manera objetiva. ¿Cómo podemos lograr maestría personal en nuestra empresa?

 

Pienso que es una cuestión de tiempo y gestión. Las empresas están compuestas por capas o niveles que se van superando a sí mismas, y si tu empresa aún está en nivel inicial, donde no se desempeña en buenos términos, eso claramente quiere decir que la maestría personal no es una opción. Sin embargo si estudiamos el caso de un restaurante que ha logrado desarrollar un sistema de gestión humana y procesos con éxito, tal vez entonces esa base hará que la nueva estrategia encaje en su proceso de crecimiento. El otro punto es la madurez y la experiencia del equipo que lidera ese hotel o restaurante. ¿Están realmente preparados para manejar la maestría personal como estrategia de desarrollo?

 

  1. Modelos mentales

 

Los modelos mentales son creencias profundas, generalizaciones, incluso imágenes mentales que influencian nuestra manera de entender el mundo y cómo tomamos acción. Muchos de ustedes saben de qué les hablo. La mayoría de las veces no estamos conscientes del impacto de estas creencias en nuestro comportamiento y la parte fundamental para doblegar esos modelos es desarrollar la habilidad de reflexionar y accionar.

 

En este sentido realmente creo que un grupo reducido de nuestros entornos de trabajo, están en la capacidad de entender sus propios modelos mentales, interiorizar no es un tarea sencilla. A veces nos ceñimos a esos pensamientos como si fueran una divinidad. ¿Pero cómo tocar  a nuestros colaboradores para que reten sus propios modelos mentales? Me he hecho esa pregunta muchas veces, creo, en el caso de mi propia experiencia, que el diálogo abierto con los colaboradores es importante, y también contratar personas que estén dispuestas a aprender (como parte de su naturaleza), esa hambre hará más fácil que tus colaboradores  rompan sus propios modelos mentales.

  1. Visión compartida

 

Esta capacidad mantiene una imagen del futuro que una empresa busca crear. Cuando la visión es genuina, las personas damos el máximo y aprendemos, no sólo porque se nos dice sino porque lo queremos. Muchas empresas tienen problemas en trasladar esa visión a la acción, porque en algunos casos, no creemos profundamente en lo que queremos lograr. En el contexto latinoamericano, a veces somos muy buenos en teorizar la visión pero no en influenciar las empresas con nuestras convicciones. O sea que el punto aquí es la ejecución.

 

  1. Sistemas de pensamiento.

Por otra parte están  los sistemas de pensamiento que según el gurú norteamericano, son los que integran la teoría con la práctica, y esta teoría ayuda a comprender mejor el negocio, y ver la relación entre todas las partes. Esta es una de las fases más emocionantes de formar una organización que aprende, esa interrelación entre lo teórico y lo práctico nos ayuda a analizar los escenarios de manera inteligente y preocuparnos por verdaderas soluciones. Si los primeros tres pilares son aplicados con éxito este nivel realmente es menos complejo.

  1. Aprendizaje en equipo

El aprendizaje en equipo es un proceso de alinear y desarrollar las capacidades del equipo de lograr resultados que realmente el equipo desee. No sólo es bueno para la organización sino también para el crecimiento de los colaboradores. Esa disciplina comienza con el diálogo, ¡importante palabra! DIÁLOGO, bien difícil de lograr, solo con él diálogo logramos conseguir el análisis genuino de un equipo. Este aspecto de la teoría es realmente imprescindible para unirla a la visión compartida y la maestría personal, y si tenemos la capacidad de que el equipo desaprenda  sus modelos mentales, entonces realmente tenemos la mitad del camino hecho, tu empresa está lista para ver los beneficios de convertirse en una organización que aprende y supera etapas.

En conclusión, luego del proceso de estandarización, de una buena gestión humana y liderazgo y un trabajo de alto desempeño, tendremos la base para iniciar un proyecto de esta envergadura, debo de decir que los beneficios son infinitos para el equipo que logra a navegar hacia un mismo destino.

También es importante decir que no todos los miembros del equipo se unirán al proceso, ustedes saben de lo que les hablo,  por naturaleza humana, alguno desertarán y otros quedarán rezagados, pero si la mayoría realmente está identificada a la visión compartida y persiguiendo un objetivo genuino, verdaderamente podemos crear departamentos, restaurantes y empresas, que vuelen a un nivel más alto.

¿Pero quiénes son los que logran desarrollar con éxito estas iniciativas? No hay ninguna receta mágica,  sólo los emprendedores y profesionales que tengan un verdadero compromiso con el crecimiento  y que se miren a sí mismos desde la humildad y se dejen ayudar, verán muchas posibilidades.

¿Qué crees tú? ¿Realmente es posible lograr que tu organización aprenda?