Medicamento para VIH podría funcionar contra el Alzheimer

Revista 110, Estados Unidos. -Un estudio realizado por la Universidad de Brown, en New york, y publicado por la revista “Nature” afirma que la Lamivudina, un fármaco que se usa desde hace años para combatir el VIH, podría servir para tratar la enfermedad de Alzheimer.

Según la investigación, ese medicamento ha demostrado reducir la inflamación relacionada con la edad y otros signos de envejecimiento en ratones, uno de los problemas característicos, por ejemplo, de la enfermedad de Alzhéimer.

Esa información, señala John Sedivy, de la Universidad de Brown, no solo beneficiará a los pacientes de Alzheimer, “sino muchas otras enfermedades”, la diabetes tipo 2, la enfermedad de Parkinson, la degeneración macular, la artritis.

Señalan, que la Lamivudina actúa deteniendo la actividad de las secuencias de ADN capaces de replicarse y moverse a otros lugares, que reciben el nombre de retrotransposón, en las células más viejas.

Los retrotransposones constituyen una fracción sustancial del genoma humano y están relacionados con los retrovirus antiguos que, cuando no se controlan, pueden producir copias de ADN de sí mismos que se pueden insertar en otras partes del genoma de una célula. Las células han desarrollado formas de mantener a estos «genes saltarines» en secreto, pero a medida que las células envejecen, los retrotransposones pueden escapar de dicho control.

En el artículo de “Nature”, los investigadores han identificado que una clase importante de retrotransposones, llamada L1, es capaz de evadir el control celular y de replicarse en las células humanas senescentes -células viejas que ya no se dividen- y en ratones viejos. Los expertos hallaron que un componente clave de este proceso es el interferón, el mecanismo potencial a través del cual estos «genes saltarines» pueden causar inflamación celular sin causar necesariamente daño al genoma.

“Cuando comenzamos a administrar Lamivudina a los ratones, notamos que tenían sorprendentes efectos antiinflamatorios”, afirma Sedivy.

El tratamiento de los ratones de 26 meses de edad (aproximadamente equivalentes a una edad de 75 años) con la Lamivudina durante tan solo dos semanas redujo la evidencia tanto de la respuesta de interferón como de la inflamación.

El tratamiento de ratones de 20 meses de edad con Lamivudina durante seis meses también redujo los signos de pérdida de grasa y músculo.

Los resultados son alentadores, pero queda mucho trabajo por hacer, señalan. “Si tratamos con Lamivudina, actuamos sobre la respuesta del interferón y la inflamación, pero no vuelve a la normalidad. Podemos solucionar parte del problema, pero aún no entendemos todo el proceso del envejecimiento. Las transcripciones inversas de L1 son al menos una parte importante de este desastre”.

Los expertos esperan iniciar ensayos clínicos en humanos con Lamivudina para tratar distintas patologías asociadas con la edad, como fragilidad, enfermedad de Alzheimer y artritis.

La Lamivudina fue aprobada en EE.UU. en 1995, se ha utilizado para tratar el VIH durante décadas y su actividad farmacológica y su seguridad están bien documentadas. Los nuevos ensayos clínicos podrían simplificarse y enfocarse en la eficacia de la Lamivudina en el tratamiento de los trastornos asociados con la edad, indica este investigador.

También están tratando de fabricar un nuevo inhibidor de la transcriptasa inversa, específicamente para la transcriptasa inversa L1. Para ayudar a desarrollar un agente terapéutico específico con efectos secundarios mínimos, se debe determinar la estructura molecular de la transcriptasa inversa L1. Los investigadores también podrían desarrollar otros tipos de medicamentos dirigidos a los retrotransposones L1.