Margarita, la cortesana perfecta

Reza un adagio popular, «la oveja mansa se chupa teta de él y la ajena» Parece que la Vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández lo sobreentiende, pues lo ejecuta a la perfección. Cuando el ambiente está tensado, suele destaparse con declaraciones de paz y esperanzas, montada en la ola de la opinión pública, se tiene prohibido remar  contra corriente. Si las cosas llegan al extremo apela a la neutralidad, sucede que en estos momentos la vara está muy alta para sus escurridizos hábitos cortesanos. La atmósfera Socio Política tiene una de la mayores cargas de los últimos tiempos, debido al enfrentamiento que sostienen Leonel y Danilo, atrás ha quedado la ecuanimidad que caracterizaba al PLD, el ánimo de los intercambios entre los representantes de las dos facciones carecen de disimulo alguno, creyendo nosotros que por el tono de los mismos no ha de extrañar si de lo personal pasan a lo físico, pues verbalmente han sobrepasado todos los límites de la prudencia.

Los parciales del expresidente Leonel Fernández se han autoproclamado «defensores de la Constitución», esto a los fines de frenar los evidentes aprestos reelecionistas, y por su parte, los inclinados al  Presidente Danilo Medina, siguen empujando, encaminados hacia una reforma Constitucional que le permita un tercer período consecutivo. Un tanto complejo, no?

Esta realidad tiene como agregado un pequeño ingrediente, y es que, en todos los escenarios el nombre de Margarita emerge como el colcho en el agua, algo normal, ya que las encuestas la colocan en buena posición, con posibilidades reales de competir y hasta ganar una candidatura presidencial. 

Esta popularidad inmerecida deriva de años arraigada al poder político, iniciando como Primera Dama y luego como Vicepresidenta, siendo la última posición consecuencia de la primera. Producto de su buen manejo o papel de cortesana perfecta aunado a las bondadosas sumas  que maneja el despacho de la Primera Dama, pudo construir una Imagen potable, que difiere del resto en la superficie, pero que en el fondo no deja de ser lo mismo.

Fundamentada en el cuidado de su imagen, sin nunca haber asumido una postura contradictoria en un tema trascendental de la vida Nacional, esta cortesana quiere llegar a la cima. Parecería que, sombreros y sonrisas son suficientes para jugar un papel protagónico en el escenario actual. 

Es preciso recordar lo dicho por ella hace algún tiempo : «Mi corazón y apoyo está con Leonel, pero mi lealtad con Danilo», declaraciones dadas momentos en que se discutía la reelección del Presidente Medina en 2015. Claramente opina sin fijar una posición, pues en su naturaleza política la confrontación no tiene lugar, gusta de estar con Dios y con el diablo. 

Pero esto, lejos de acabar a penas empieza, la última acción para lograr su objetivo fue la traición, momentos en que Danilo y Leonel se disputan el escenario político, se destapa declarando en contra de los dos, señalando que ambos serían «perder perder para el país», es decir, a las personas que ella le debe su carrera política son una mala elección en estos momentos. En principio tiene razón, el problema es que la pierde cuando se propone como una «tercera vía». 

Muchos se oponen a que Leonel Fernández vuelva a la presidencia, bajo el entendido de que ocupó dicha posición por espacio de 12 años, 8 de ellos seguidos, en el caso de Danilo Medina, este último cuenta con un impedimento constitucional. Margarita sugiere que debe haber un relevo, la continuidad parece resultarle «incómoda», solo que olvida que ella tiene 15 años ininterrumpidos, rumbo a 16 anclada al poder político, 8 como primera dama y 7 como Vicepresidenta, esto con la particularidad de que nadie votó por ella. Sin dudas, estamos en presencia de una cortesana perfecta. 

Ninguna primera dama debe optar por la Presidencia, por lo menos en República Dominicana, pues las compañeras de quienes gobiernan, sin ninguna razón, manejan montos millonarios para «hacer obras sociales», las actividades caritativas son incuestionable, pero, ¿qué hay del hecho que una persona, hombre o mujer, administre 3,560 millones de pesos en 4 años por hecho de estar unido en matrimonio  a quien dirija los destinos del país? Claramente estamos ante un privilegio asqueante, que difiere de la democracia, y más que eso, ofrece una plataforma descomunal para hacer carrera política.