Austeridad

La austeridad no se limita a liberar 40,000 millones de pesos; su éxito depende de eliminar las “botellas” y el clientelismo que asfixian las nóminas públicas. Resulta inaceptable que, en plena lucha por la estabilidad macroeconómica, persistan privilegios como servicios domésticos, escoltas y vehículos de lujo para una burocracia ajena a nuestra realidad de país en desarrollo. La recuperación exige una mirada hacia adentro, donde los economistas diseñen estrategias de producción real en lugar de consejos directivos destinados a repartir empleos entre allegados. Solo desmantelando estas estructuras de gasto innecesario se podrá hablar de un sacrificio honesto.