Realpolitik
El reciente acercamiento entre el Gobierno y Danilo Medina para discutir el presupuesto y la crisis de Medio Oriente revela la necesidad de pactar ante la bomba de tiempo presupuestaria que ningún mandatario puede desactivar en solitario. Sin embargo, el trasfondo ético es desolador. Resulta difícil digerir un diálogo de “consenso” entre una administración que enarbola la persecución judicial y un expresidente cuyo círculo íntimo está bajo arresto. Cuando la necesidad de lograr gobernabilidad sienta en la misma mesa al perseguidor y al perseguido, la justicia se convierte en una caricatura y la política se convierte en un ejercicio de cinismo. Esa es la realpolitik.

