Rehenes
El precio real de los combustibles roza los 400 pesos por galón, pero el subsidio estatal lo mantiene artificialmente bajo. Lo que profundiza el déficit fiscal, la estabilidad macroeconómica y la tasa de cambio. Sostener este esquema no solo es costoso, sino injusto. El gobierno de Abinader, sin control sobre los conflictos en el Estrecho de Ormuz debe dar la cara a una nación convertida en rehén de una geopolítica que encarece el crudo y los alimentos sin previo aviso. Criticar es sencillo, pero gobernar sin recursos ante una crisis global es un acto de equilibrismo extremo. La prudencia y la unidad deben imponerse sobre la retórica partidaria.

